En un taller práctico guiado por las alfareras quinchamalinas Victorina Gallegos y Cecilia Montti, estudiantes de la Universidad Católica de la Santísima Concepción aprendieron las técnicas de elaboración de la greda negra y conocieron el valor cultural que resguarda cada pieza.
Un trozo de barro en las manos fue el punto de partida para que estudiantes de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) se acercaran a una de las expresiones artesanales más representativas de Chile. En el marco del mes de la Interculturalidad, las alfareras Victorina Gallegos y su hija Cecilia Montti, realizaron un taller donde enseñaron parte del proceso de elaboración e historia de las tradicionales figuras ñublecinas de greda negra con grafiado blanco.
En total asistieron 23 alumnos a la actividad, en la que cada uno pudo moldear una de las piezas más características: el cerdito de Quinchamalí. Mientras guiaban el trabajo en barro, las artesanas compartieron el significado de un oficio transmitido por generaciones.
Victorina Gallegos, reconocida como Tesoro Humano Vivo por su extensa trayectoria en la preservación, divulgación y enseñanza de la alfarería de Quinchamalí, aprendió este oficio observando a sus padres y hoy es una de las principales portadoras de este patrimonio cultural. Durante el taller compartió con los estudiantes parte de ese conocimiento transmitido por generaciones.
“Llevo más de 60 años trabajando en este oficio y siempre estoy feliz de enseñar. Hoy los estudiantes reciben una pieza de barro sencilla de hacer, pero antes de eso existen 18 procesos para llegar al resultado final. Es bueno que ellos conozcan el valor de cada pieza”, señaló.
Para Gallegos, transmitir este conocimiento es una forma de resguardar una tradición que hoy enfrenta el desafío del recambio generacional. “Yo enseño porque quiero que esto se recupere. Hoy cuesta que los jóvenes quieran aprender porque es un trabajo largo, pero esta artesanía es única en el mundo”, expresó.
Reconocida a nivel global, el origen de la greda negra se remonta a tradiciones precolombinas vinculadas a la cultura mapuche, y su elaboración mantiene técnicas ancestrales que incluyen la recolección de materiales naturales como el huano de caballo y buey, utilizado durante la cocción para obtener el característico color negro de las piezas.
La Directora de Extensión Cultural, Dra. Natalia Baeza, destacó la importancia de acercar el patrimonio cultural a los estudiantes, “en este taller los estudiantes no sólo conocieron una de las expresiones más representativas del patrimonio cultural inmaterial de Chile, sino que también comprendieron el valor de los saberes tradicionales, la transmisión intergeneracional y el trabajo artesanal”.
Junto con fortalecer el vínculo con el patrimonio, la actividad también promovió espacios de bienestar y desconexión. Desde la Dirección de Apoyo al Estudiante, Lorena Rodríguez, menciona que “la alfarería es una experiencia puramente táctil. El contacto directo con la arcilla húmeda y sus texturas actúa como un ejercicio de grounding sensorial, que capta la atención del estudiante. Esta estimulación sensorial desacelera el ritmo cardíaco y reduce el cortisol. El modelado requiere el uso completo de las manos y una postura enfocada, lo que obliga al estudiante a soltar el teléfono celular y las pantallas”.
De esa forma la experiencia permitió que los participantes desarrollaran su creatividad y concentración mientras conocían un oficio patrimonial ancestral.


