El resultado respalda la solidez de su propuesta académica y su compromiso con la investigación, la innovación y la transformación de la educación.
El Doctorado en Innovación Educativa de la UCSC obtuvo tres años de acreditación por parte de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), el máximo período al que puede optar un programa que aún no cuenta con graduados. Este reconocimiento constituye un importante hito para el programa y respalda la solidez de su propuesta académica, orientada a la formación de investigadores e investigadoras capaces de contribuir a la transformación de la educación.
La jefa del Programa, Dra. Fabiola Sáez, destacó la relevancia de este resultado y señaló que “esta acreditación confirma que el Doctorado en Innovación Educativa es un proyecto académico sólido, con proyección y con un propósito claro: formar investigadores e investigadoras capaces de transformar la educación”. Asimismo, valoró que este reconocimiento constituye una señal de confianza en la calidad de su cuerpo académico, la coherencia de su diseño formativo y el aporte que realiza a la comunidad científica y al territorio.
Entre las principales fortalezas del programa destaca su enfoque interdisciplinario, que integra la innovación didáctico-pedagógica con el desarrollo y la validación de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, la realidad aumentada, la analítica de datos y los sistemas adaptativos. Esta propuesta incorpora una reflexión crítica sobre las implicancias éticas y sociales de estas herramientas, junto con una orientación hacia la investigación de problemas complejos y el desarrollo sostenible. Además, el doctorado promueve la participación de profesionales de distintas áreas del conocimiento, favoreciendo la diversidad de perspectivas y la conexión con contextos educativos reales.
Otro de los elementos distintivos es su apuesta por vincular la investigación doctoral con la creación, protección y transferencia de conocimiento. En este sentido, el programa contempla alternativas de productividad para la graduación que incluyen tanto artículos aceptados en revistas indexadas en Web of Science o Scopus como productos de innovación reconocidos institucionalmente, tales como software educativo, entornos virtuales de aprendizaje, solicitudes de patente y servicios de investigación, desarrollo e innovación. Estas iniciativas deben derivar de la investigación doctoral, contar con el liderazgo del estudiante y someterse a validación externa, con el acompañamiento de las unidades institucionales pertinentes.
Investigación de excelencia
Respecto de los desafíos para esta nueva etapa, la Dra. Sáez sostuvo que la principal prioridad es acompañar a la primera generación de doctorandos y doctorandas hasta su graduación, mediante investigaciones rigurosas que contribuyan tanto al conocimiento como a la práctica educativa. Para ello, el programa se propone consolidar la productividad científica de estudiantes y académicos, fortalecer la participación en proyectos con financiamiento competitivo y ampliar su internacionalización mediante redes de colaboración, pasantías, cotutelas y vínculos con universidades y centros de investigación extranjeros. A esto se suma el propósito de profundizar la relación con escuelas, instituciones y centros de innovación, favoreciendo que los resultados de investigación puedan aplicarse en distintos contextos educativos.
“Nuestra aspiración es que, en el próximo proceso de acreditación, podamos mostrar no solo un programa bien diseñado, sino graduados y graduadas que ya estén liderando transformaciones en el sistema educativo chileno y latinoamericano. Ese es el horizonte que nos mueve”, enfatizó la jefa del Programa. De esta manera, el Doctorado en Innovación Educativa inicia una nueva etapa centrada en fortalecer la formación doctoral, impulsar la investigación de excelencia y promover soluciones innovadoras que contribuyan al desarrollo de la educación, desde un enfoque ético centrado en la dignidad de la persona y orientado al bien común.


