No es para nada nuevo, que la capacidad de comunicar es considerada como una competencia importante en el ámbito laboral. Las competencias comunicativas se definen como aquellas habilidades y conocimientos que hacen posible a los seres humanos entregar un mensaje de forma adecuada y con resultados efectivos.
“Pese a la gran valoración que tiene el concepto, este tema suele ser una falencia a nivel individual y organizacional”, aseguró la psicóloga Cecilia Gutiérrez, perteneciente a la Unidad de Desarrollo Organizacional.
Para comunicarnos, debemos considerar que los seres humanos se comunican en base a cómo perciben el mundo. “Si percibo mi alrededor como un campo de batalla, mi comunicación será defensiva. Si percibo el ambiente como positivo y alentador, mi comunicación será más directa y expansiva, lo que queda demostrado no sólo en las palabras de quien comunica, sino que también en su emoción y corporalidad”, señaló la profesional.
Otro punto relevante es el aprender a escuchar. “Cuando escuchamos y no solo oímos, funciones cognitivas como prestar atención, recordar y asociar, se vinculan, de esta forma se transforma este proceso en una escucha activa”, señaló.
Para comunicar debemos identificar cuáles son nuestras creencias internas que nos fortalecen o limitan, así como nuestros recursos y valores personales.
Como cuarto punto, la Psicóloga señala que debemos tener claridad del contenido de la comunicación y que esté en sintonía no sólo con nuestros valores, sino además con los de mi organización: “en mi relato interno debe verse reflejado mi compromiso institucional y sello”.
Lo favorable de este fenómeno de la comunicación, es que las habilidades o competencias comunicativas se pueden mejorar o desarrollar y de esta manera estar mejor preparados para los desafíos de innovación, los cambios y eventuales conflictos.