En el marco de la Pascua de Resurrección, la Universidad Católica de la Santísima Concepción conmemoró el aniversario de su Facultad de Estudios Teológicos con una Eucaristía que reunió a autoridades académicas, además de estudiantes, académicos y funcionarios.
La celebración fue presidida por el Arzobispo de Concepción y Gran Canciller de la UCSC, Monseñor Sergio Pérez de Arce. En la instancia, participaron también el Obispo de Chillán, Monseñor Andrés Ferrada, y el Obispo Auxiliar de Concepción y Vice Gran Canciller de la Casa de Estudios, Monseñor Bernardo Álvarez; junto a presbíteros de las regiones del Biobío y Ñuble.
En su homilía, Monseñor Pérez de Arce profundizó en el sentido central de la Pascua para la fe cristiana, destacando que no se trata solo de una conmemoración, sino del acontecimiento que da fundamento a la esperanza. En esa línea, recordó que “la Pascua es una fuente inmensa de alegría”, porque en ella se afirma que Cristo vive y que su presencia sigue actuando en la historia.
A partir de ello, enfatizó que la resurrección permite reconocer el triunfo de Dios sobre la muerte, incluso en medio de contextos marcados por el sufrimiento. El Arzobispo invitó a mirar la realidad con ojos de fe, subrayando que, pese a las dificultades, la esperanza cristiana se sostiene en la certeza de que la vida tiene la última palabra. “Siempre hay lugar para la esperanza, aún en las más grandes tragedias”, expresó.
En este contexto, el mensaje también incorporó las realidades concretas que afectan a la sociedad actual. Monseñor Pérez de Arce hizo referencia a las personas que han debido enfrentar pérdidas a causa de incendios, así como a quienes viven en medio de conflictos bélicos, destacando que incluso en esos escenarios es posible reconocer signos de vida nueva, donde señaló que desde las cenizas vuelve a surgir la esperanza.
Asimismo, y retomando el magisterio del Papa Francisco en Evangelii Gaudium, recordó que la fe cristiana no está ajena a las dificultades de la vida cotidiana, sino que las atraviesa y las resignifica. En ese sentido, destacó que la confianza en Dios se expresa también en la entrega concreta y perseverante, afirmando que “quien se entrega a Dios será fecundo”, incluso en medio de los fracasos o la incertidumbre.
En ese horizonte, la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía fue interpelada a seguir consolidándose como un espacio clave para la reflexión y formación en la fe, integrando el pensamiento teológico con la experiencia creyente. El llamado apuntó a fortalecer una formación que no solo transmita conocimientos, sino que forme testigos capaces de dar sentido, acompañar a la comunidad y aportar, desde el Evangelio, a una sociedad que necesita esperanza, “no hay testimonio sin encuentro con el Señor”, concluyó.