Los impactos de la inteligencia artificial en la sociedad, la educación y la vida cotidiana fueron el eje de un conversatorio que reunió a autoridades, académicos y estudiantes para reflexionar sobre los desafíos éticos que plantea el desarrollo de estas tecnologías y la necesidad de resguardar siempre la dignidad humana.
La actividad contó con la participación del Vice Gran Canciller y Obispo Auxiliar de Concepción, Monseñor Bernardo Álvarez, y del Rector, Dr. Cristhian Mellado. Además, expusieron la Prorrectora, Dra. Ana Narváez; el Jefe de la Unidad de Identidad Católica, Alex Muñoz; el académico de la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía, Dr. Juan Carlos Inostroza; y el académico de la Facultad de Educación, Dr. Marcelo Careaga, quienes analizaron las oportunidades y desafíos que surgen a partir del avance de la inteligencia artificial.
Al respecto, Monseñor Bernardo Álvarez destacó que “a través de las exposiciones fuimos introducidos en las propuestas fundamentales de Magnifica Humanitas y los desafíos que presenta el resguardo de la dignidad de la persona humana ante la entrada cada vez más profunda de la IA y las nuevas tecnologías. Nos alegramos por esta iniciativa, reconocemos que es un primer paso para seguir reflexionando sobre la riqueza y sabiduría de este trascendental documento del Magisterio de León XIV que ilumina el camino que debe recorrer la Iglesia y toda la sociedad”.
Por su parte, la Prorrectora de la UCSC, Dra. Ana Narváez, señaló que “la inteligencia artificial está transformando profundamente la manera en que aprendemos, trabajamos y nos relacionamos. La encíclica Magnifica Humanitas nos recuerda que estos avances deben estar siempre al servicio de la persona humana. Como universidad, este llamado nos interpela directamente, porque formar profesionales para el futuro implica también desarrollar una mirada crítica y ética que permita orientar la innovación hacia el bien común y el desarrollo integral de las personas”.
En tanto, el Jefe de la Unidad de Identidad Católica, Alex Muñoz, valoró la importancia de generar espacios de reflexión sobre las transformaciones que vive la sociedad. “Como institución educativa católica acogemos plenamente el llamado del Santo Padre y hacemos propia la tarea de discernir con sabiduría los desafíos de nuestro tiempo. La encíclica y la actividad nos muestran la pertinencia de nuestro proyecto educativo centrado en la persona; como también la vigencia de nuestros principios, donde la dignidad inalienable es crisol que nos invita a visitar siempre la realidad en toda su complejidad”.
¿Qué es Magnifica Humanitas“?
La reflexión se desarrolló a partir de Magnifica Humanitas, publicada en mayo de 2026, es la primera encíclica del Papa León XIV y está dedicada a uno de los fenómenos más influyentes de nuestro tiempo: la inteligencia artificial. Su nombre completo es Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, y fue promulgada coincidiendo con el aniversario número 135 de la encíclica Rerum Novarum de León XIII, estableciendo un paralelo entre los desafíos de la Revolución Industrial del siglo XIX y los que hoy plantea la revolución tecnológica impulsada por la IA.
El documento sostiene que la tecnología no es en sí misma buena ni mala, pero tampoco es neutral, ya que refleja las decisiones, intereses y valores de quienes la desarrollan y utilizan. Por ello, llama a garantizar que la inteligencia artificial esté al servicio de la dignidad humana, el trabajo digno, la justicia social, la verdad y el bien común, evitando que se transforme en una herramienta de concentración de poder, exclusión o conflicto.
A través de sus cinco capítulos, León XIV propone una reflexión ética sobre el desarrollo tecnológico, advirtiendo que ninguna herramienta digital puede reemplazar aspectos esenciales de la experiencia humana como la conciencia moral, la responsabilidad, las relaciones personales, la creatividad o la capacidad de amar. La encíclica invita así a que la innovación tecnológica avance sin perder de vista aquello que distingue a las personas: su dignidad y humanidad.
En este sentido, la actividad permitió generar un espacio de diálogo interdisciplinario sobre uno de los temas que marcarán el futuro de la humanidad, convocando a reflexionar sobre el papel de la educación, la ética y la responsabilidad humana frente al avance de las nuevas tecnologías; aportando al discernimiento sobre cómo orientar el desarrollo de la inteligencia artificial para que contribuya efectivamente al bien común y al servicio de las personas.
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