35 años de ciencia con impacto: cómo nació un modelo conectado con el territorio - UCSC
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35 años de ciencia con impacto: cómo nació un modelo conectado con el territorio

Por UCSC

El nuevo capítulo del podcast Ciencia Inesperada, ya disponible en Spotify y YouTube, conmemora los 35 años de la Universidad Católica de la Santísima Concepción reuniendo al Vicerrector de Investigación y Postgrado de la UCSC, Dr. Antonio Brante, junto a los investigadores Adriana Poblete y Eduardo Tarifeño. En esta conversación especial, repasan los orígenes de la investigación científica en la Universidad y reflexionan sobre el legado que ha marcado el desarrollo de las ciencias biológicas y marinas en la región.

¿Cómo se hacía ciencia hace tres décadas? ¿Qué desafíos enfrentaban quienes iniciaron la investigación en la entonces sede Talcahuano de la Pontificia Universidad Católica de Chile? ¿Cómo una universidad regional logró convertirse en un referente nacional en biodiversidad, ciencias del mar y desarrollo costero? Estas son algunas de las preguntas que aborda este capítulo especial de *Ciencia Inesperada*, realizado en el marco de la conmemoración de los 35 años de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).

En conversación con la periodista Ángela Bustamante, participan el Dr. Antonio Brante, Vicerrector de Investigación y Postgrado de la UCSC; Adriana Poblete, investigadora pionera en biología marina; y Eduardo Tarifeño, Ph.D. en Biología y referente nacional en ciencias del mar. A través de sus testimonios, los tres reconstruyen la evolución de la investigación científica en la Universidad, recordando sus primeros años, los desafíos de hacer ciencia con recursos limitados y el sello que ha caracterizado a la institución desde sus orígenes: desarrollar conocimiento de excelencia profundamente conectado con el territorio y sus comunidades.

Uno de los hitos que recuerdan es el rol que desempeñó la Universidad en la formación del capital humano que impulsó el desarrollo de la salmonicultura en el sur de Chile. Sobre ese proceso, Antonio Brante señala: “En esos años había comenzado el boom de los salmones, porque ahora hablamos de los salmones y es uno de los principales productos que exportamos. Y teníamos el problema de que se estaba dando impulso a la salmonicultura, pero no teníamos a los profesionales que pudieran trabajar ahí. Y la UCSC fue la primera que creó la carrera de Técnico Marino, quienes terminaron siendo los gerentes de la industria posteriormente. Entonces la Sede fue un polo de desarrollo muy relevante y no solamente en la región, porque todo el capital humano formado acá se fue al sur a trabajar. Es decir, todo lo que se levantó y que uno ve ahora con tanto desarrollo, lo construyeron los estudiantes de Eduardo y Adriana.”

La conversación también recuerda las limitaciones materiales con las que comenzó la investigación científica en la institución y cómo esas dificultades fueron compensadas por la convicción de desarrollar conocimiento con aplicación práctica para la comunidad. Adriana Poblete revive esos primeros años: “Yo estuve viendo un inventario de la UCSC y decía que teníamos dos microscopios y que contábamos con pocos litros de formalina para mantener las especies. Y yo lo leo ahora y veo que pese a los pocos recursos teníamos muchas ganas de hacer algo. Y como estábamos cerca del mar decidimos ahondar ahí. En ese tiempo la ciencia no se hacía con extensión hacia la comunidad y nosotros quisimos hacer algo que se pudiera aplicar. Entonces empezamos con una investigación y seguimos trabajando para desarrollar esa línea.”

Uno de los ejemplos más representativos de ese sello fue el trabajo desarrollado junto a la comunidad de Caleta Lenga en torno al cultivo del pelillo (*Gracilaria*), una investigación que trascendió el ámbito académico y terminó generando un impacto directo en el desarrollo local. Eduardo Tarifeño destaca el sentido que orientó ese proyecto: “Por ahí alguien dijo “la ciencia no tiene fronteras”, en términos de que debe ser la mejor en cualquier parte donde se haga. Pero también hay que considerar que el científico tiene patria. Eso significa que debe hacer ciencia, la mejor que pueda, ojalá de nivel mundial, pero que no se olvide que su aporte debe tener una referencia a su entorno directo. Y lo que hicimos fue exactamente eso. Estábamos preocupados y se publicaban cosas sobre el cultivo de la gracilaria, la genética, la ecología, pero el resultado de esos estudios tenía una directa aplicación a una cosa netamente social. Y ese proyecto sentó las bases del desarrollo de Caleta Lenga como centro gastronómico.”

A lo largo del episodio, los tres investigadores reflexionan además sobre la evolución de la formación científica, el acceso actual a nuevas tecnologías y redes internacionales, y los desafíos que enfrenta la investigación en biodiversidad y sustentabilidad. Coinciden en que, más allá de los avances tecnológicos, el sello de la UCSC sigue siendo el mismo: desarrollar ciencia de excelencia conectada con las necesidades del territorio y de las personas.

Ciencia Inesperada es una iniciativa de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado de la Universidad Católica de la Santísima Concepción en conjunto con la Dirección de Comunicaciones que acerca el conocimiento científico a la ciudadanía mediante conversaciones con investigadoras e investigadores que, desde la Región del Biobío, generan conocimiento con impacto para Chile y el mundo. Los capítulos están disponibles en Spotify y YouTube.

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