En el año en que conmemora sus 35 años de historia, la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) continúa fortaleciendo su misión con la creación de la Dirección de Identidad Católica. La nueva instancia, que dependerá de la Gran Cancillería, representa un paso decisivo en la consolidación de un proceso institucional que durante casi una década ha buscado integrar, de manera transversal, los principios del humanismo cristiano en la vida universitaria.
Más que una nueva estructura administrativa, la Dirección nace para acompañar, coordinar y proyectar la Identidad Católica en todos los ámbitos del quehacer institucional, promoviendo una formación integral que inspire la docencia, la investigación, la vinculación con el medio y la gestión universitaria.
Para el Vice Gran Canciller de la UCSC y Obispo Auxiliar de Concepción, Monseñor Bernardo Álvarez, este nuevo hito refleja el camino que la Universidad ha recorrido durante sus 35 años de vida y constituye una invitación a seguir profundizando su misión.
“Recogiendo este semestre con una mirada creyente, podemos dar gracias a Dios por el don de su presencia en nuestra vida universitaria. A la luz de nuestros 35 años, acogemos la llamada del Señor que nos invita a ‘navegar mar adentro’. Sigamos trabajando unidos en el Espíritu Santo para que la presencia viva del Resucitado siga siendo fuente de vida en nuestro quehacer universitario, nos anime a seguir profundizando nuestra Identidad Católica y seamos una comunidad que se esfuerza por transformar la vida de nuestros estudiantes, nuestro entorno y la sociedad”, explicó Monseñor.
Un camino de casi una década
La creación de la Dirección de Identidad Católica es el resultado de un proceso que comenzó en 2017 con la Comisión Sello, instancia encargada de impulsar la reflexión sobre los rasgos que distinguen a la Universidad y que dio origen al trabajo del Sello Identitario.
Posteriormente, ese camino continuó con la creación de la Unidad de Identidad Católica, dependiente de Prorrectoría, desde donde se impulsaron iniciativas de formación, reflexión y acompañamiento que permitieron integrar progresivamente la Identidad Católica en las distintas facultades, direcciones y sedes.
Hoy, con la creación de la Dirección de Identidad Católica y su incorporación a la Gran Cancillería junto a la Dirección de Pastoral, la Universidad consolida una estructura permanente para seguir fortaleciendo este trabajo y proyectarlo hacia el futuro.
La Prorrectora, Dra. Ana Narváez Dinamarca, quien lideró este proceso desde sus inicios cuando la Unidad dependía de Prorrectoría, destacó que esta evolución refleja la madurez alcanzada por la Institución. “La creación de la Dirección de Identidad Católica representa un hito en el desarrollo institucional de la Universidad, al consolidar una estructura permanente con capacidad para liderar, coordinar y proyectar de manera transversal la vivencia de la Identidad Católica en todos los ámbitos del quehacer universitario. Este avance trasciende un cambio organizacional, pues refleja la decisión de fortalecer la gobernanza institucional en torno a la misión y los valores que dan sentido a la Universidad”.
La autoridad agregó que este proceso ha permitido comprender que la Identidad Católica se fortalece mediante un trabajo permanente, colaborativo y coherente con la misión institucional, requiriendo el compromiso de toda la comunidad universitaria para que sus principios y valores se reflejen en las decisiones, acciones y cultura de la Universidad. Asimismo, destacó que la participación de autoridades, académicos, estudiantes y trabajadores ha sido fundamental para consolidar una mirada compartida de la misión institucional.
Una Identidad que compromete a toda la comunidad
El fortalecimiento de la Identidad Católica también ha contado con el trabajo del Comité de Identidad Católica, organismo asesor que ha acompañado este proceso de consolidación institucional.
Su presidente y decano de la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía, Dr. Patricio Merino, explicó que la creación de esta Dirección responde al crecimiento que ha experimentado la Universidad desde su fundación.
“La Identidad Católica es un componente sustantivo en nuestra Universidad. Es el ‘desde dónde’ diferenciador que ofrecemos a la sociedad: una formación integral de las personas que aporten al bien común y al desarrollo del pensamiento y de los distintos saberes. La maduración de la Universidad, en sus treinta y cinco años, ha llevado al discernimiento de que una Dirección es la mejor manera institucional de operacionalizar la animación de la Identidad Católica hacia todas las dimensiones del quehacer universitario”, comentó.
El Decano Merino añadió que uno de los principales aportes del Comité ha sido promover una visión participativa y corresponsable de la Identidad Católica, impulsando hitos como la creación de la Unidad de Identidad Católica, el fortalecimiento del trabajo conjunto con la Dirección de Pastoral, la Rectoría y la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía, además de apoyar la implementación de la Vice Gran Cancillería y de la nueva Dirección. A ello se suma el desafío permanente de seguir permeando la Identidad Católica en la docencia, la investigación, la innovación, la vinculación con el medio, la gestión y la vida cotidiana de la comunidad universitaria.
La creación de la Dirección de Identidad Católica no marca el inicio de un nuevo camino, sino la consolidación de un trabajo sostenido que comenzó hace casi una década y que hoy adquiere una nueva proyección institucional. En el año en que celebra sus 35 años, la UCSC reafirma así el compromiso que ha inspirado su historia desde sus orígenes: formar personas de excelencia, con una sólida formación humana, ética y cristiana, capaces de contribuir al desarrollo de la sociedad desde el servicio, la dignidad de la persona y la búsqueda del bien común.