Educación Técnica en Chile: Paridad global y el desafío de la brecha en STEM - UCSC
Instituto Tecnológico

Educación Técnica en Chile: Paridad global y el desafío de la brecha en STEM

Por Yoselyn Sepúlveda Barría
Fotografía:  Andrés Meza Lagos

Pese al prejuicio histórico sobre la hegemonía masculina en áreas técnicas, las cifras de matrícula en Chile revelan una distribución equitativa de estudiantes tanto en la educación media como en la superior.

En el marco de la conmemoración del Mes de la Formación Técnico-Profesional (TP), el sector educativo nacional destaca una tendencia estructural que desafía los paradigmas tradicionales del mercado laboral: la consolidación de la paridad de género en las aulas técnicas de Chile.

Frente a la histórica creencia de que las disciplinas tecnológicas, industriales y productivas son de dominio predominantemente masculino, los datos del Ministerio de Educación (Mineduc) y del Servicio de Información de Educación Superior (SIES) demuestran una realidad transversalmente equitativa. A nivel secundario, la Enseñanza Media TP registra un 45,9% de matrícula femenina, mientras que en la Educación Superior TP la brecha se invierte, alcanzando un 50,4% de mujeres del total de inscritos a nivel nacional.

El verdadero reto: La segregación en especialidades STEM

Sin embargo, pese al balance general positivo en las cifras globales de matrícula, especialistas advierten sobre una marcada segregación horizontal según la especialidad. De acuerdo con un análisis del Centro de Desarrollo Humano de Fundación Chile, el principal desafío se concentra en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés).

En los liceos técnico-profesionales, menos del 30% de la matrícula en especialidades ligadas a tecnología e industria corresponde a mujeres. Aunque los procesos de admisión a la educación superior muestran avances (como el aumento al 32% de participación femenina en carreras STEM universitarias y un alza de 7,5% en postulantes seleccionados provenientes de liceos TP), la brecha de origen en la enseñanza secundaria continúa restringiendo el pleno desarrollo del potencial técnico del país.

Equidad e inclusión territorial

Esta creciente participación de mujeres en el sector no solo refleja una apertura gradual en ámbitos tradicionalmente masculinizados, sino también la valoración de carreras de corta duración, alta empleabilidad y con una fuerte orientación práctica para el desarrollo socioeconómico regional.

Desde la Región del Biobío, Claudia Mora, Directora del Instituto Tecnológico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), abordó el impacto territorial de esta transformación y la relevancia de la inclusión, destacando que el desafío sigue siendo colectivo: “ninguna institución puede, por sí sola, revertir tasas de desocupación de dos dígitos ni cerrar la brecha de género en el empleo. Se requiere el compromiso articulado del sector público, la empresa privada y la academia. Treinta años de historia demuestran que cuando la formación TP se construye con y desde el territorio, se convierte en lo que siempre debió ser: el motor silencioso del desarrollo regional”.

Un motor para el desarrollo del país

Actualmente, la formación técnico-profesional representa más del 40% de la matrícula total de primer año en la educación superior chilena, posicionándose como un pilar fundamental para la reconversión laboral, el desarrollo sustentable y la equidad de oportunidades.

En este Mes TP, el desafío para el sistema educativo no solo radica en mantener la paridad global alcanzada, sino en desplegar estrategias de orientación vocacional temprana que derriben los sesgos de género en el área STEM. Avanzar hacia una inclusión real en todas las especialidades será clave para garantizar que el talento femenino continúe impulsando la innovación, la competitividad y la productividad que las regiones y el país requieren.