Durante las Fiestas Patrias, la cocina y la parrilla adquieren un protagonismo especial. Empanadas, anticuchos, choripanes, carnes y ensaladas pasan por distintas etapas antes de llegar a la mesa y, en ese recorrido, pequeños descuidos en la manipulación, cocción o conservación pueden aumentar el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos.
El académico del Departamento de Salud Pública de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y nutricionista, Rodrigo Buhring, explica que la prevención comienza desde el momento de la compra y continúa durante el traslado, almacenamiento, preparación y consumo de los alimentos. Aspectos como mantener la cadena de frío, evitar la contaminación cruzada y asegurar una cocción adecuada son fundamentales para reducir los riesgos.
Uno de los principales es la contaminación cruzada. Puede ocurrir, por ejemplo, cuando una tabla o un cuchillo utilizado para cortar carne cruda entra posteriormente en contacto con una ensalada u otro alimento que se consumirá sin cocción. Los microorganismos pueden pasar de un producto a otro a través de las manos, utensilios o superficies, por lo que separar los alimentos crudos de aquellos listos para consumir resulta fundamental.
La temperatura también requiere atención. Los alimentos perecibles deben mantenerse refrigerados y evitar permanecer durante periodos prolongados a temperatura ambiente. El Reglamento Sanitario de los Alimentos establece que las comidas preparadas que se expendan calientes deben mantenerse a una temperatura uniforme y permanente de 65 °C, mientras aquellas que se expendan frías deben conservarse a un máximo de 5 °C.
Que esté dorado no significa que esté cocido
El aspecto exterior tampoco permite determinar siempre si un alimento está listo para consumir. Carnes, pollo, cerdo, huevos y otras preparaciones deben alcanzar una cocción adecuada. En productos habituales durante estas celebraciones, como empanadas, anticuchos y choripanes, no basta con observar que estén dorados por fuera: es necesario asegurarse de que el interior también esté completamente cocido.
La prevención, sin embargo, comienza incluso antes de encender la parrilla. “Al adquirir carnes, verduras y otros alimentos, se recomienda preferir establecimientos autorizados y observar condiciones básicas de higiene. Los alimentos deben estar protegidos de fuentes de contaminación y aquellos que requieren refrigeración o congelación deben mantenerse a la temperatura correspondiente”, indicó Buhring.
En el caso de la carne de vacuno, algunas características permiten evaluar su estado. Una pieza en buenas condiciones debe presentar una superficie brillante, firme al tacto, ligeramente húmeda y mantener su color y olor característicos. En cambio, una superficie pegajosa, una consistencia blanda, coloraciones anormales u olores fuertes y desagradables son señales para no consumirla. Si se trata de productos envasados, se debe revisar además la fecha de vencimiento, la integridad del envase y sus instrucciones de conservación.
La cadena de frío tampoco termina en el supermercado. Una vez realizada la compra, los productos que requieren refrigeración deben trasladarse lo antes posible al hogar y mantenerse en frío. Cuando el trayecto sea prolongado, es recomendable utilizar sistemas que permitan conservar la temperatura requerida.
De la tabla a la mesa
Ya en la cocina, lavarse las manos con agua y jabón antes de manipular alimentos y después de entrar en contacto con carnes crudas es una de las medidas básicas de prevención. Lo mismo ocurre con la limpieza de mesones, tablas, cuchillos y otros utensilios.
Las frutas y hortalizas que se consumirán crudas deben lavarse con agua potable. También es importante evitar utilizar una tabla que haya estado en contacto con carne cruda para cortar posteriormente alimentos listos para consumir, salvo que haya sido correctamente lavada y sanitizada.
Otro momento que requiere atención aparece cuando la comida ya está preparada. Aquellos productos que contienen ingredientes perecibles deben mantenerse bajo condiciones adecuadas de conservación y evitar permanecer innecesariamente a temperatura ambiente.
“En estas Fiestas Patrias, es posible disfrutar de las preparaciones tradicionales incorporando medidas básicas de higiene, separación de alimentos, cocción y control de temperatura. Son acciones simples, pero fundamentales para disminuir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos”, señaló el académico de la UCSC.