Medio siglo de historia y un sinnúmero de hitos marcan la normativa medioambiental de Chile. Desde la década de los ’60 y la creación de organismos como Corfo, Ifop, SAG o Inia, entre otros, los documentos normativos incluyen materias ambientales, y cuando en la década del 2000 escalan los conflictos ambientales, se empieza a generar una nueva instancia: el Tribunal Ambiental.
Y “El rol de las ciencias ambientales en la toma de decisiones sobre justicia ambiental” es un tema que toca a esta instancia, que combina el conocimiento de abogados y científicos en su quehacer. Este fue el tema que expuso este martes, Ricardo Serrano Rojas, Especialista en Ciencias, asesor del Tribunal Ambiental de Santiago, sumándose a las actividades aniversario de la Facultad de Ciencias de la UCSC.
Serrano señaló que “estamos es una realidad donde los problemas socioambientales son recurrentes. Hay desafíos de gestión y conocimiento que resolver, no sólo aquí (en Chile) sino también en todo el mundo”, declaró.
A pesar de los antecedentes históricos, la normativa ambiental en el país no ha sido suficientemente sólida. Cuando escalan conflictos como Celco, Pascua Lama, o Hidroaysén, por nombrar algunos, nacen en 2012 los Tribunales Ambientales, que como detalló el asesor, son órganos jurisdiccionales especializados e independientes, con amplias competencias sobre regulación ambiental. Actualmente existen tres Tribunales para cubrir macrozonas en el país: Antofagasta, Santiago y Valdivia.
Serranos detalló que algunos de los temas más requeridos en el Tribunal están referidos al agua, la ecología, materias socioeconómicas o áreas protegidas. Para poder analizar cada causa, el papel de los científicos junto a los abogados es procesar información, analizar, sintetizar y traducir, para exponer las materias de manera clara y apoyar un proceso de toma de decisión con la información adecuada y basada en criterios múltiples.