Educación pública gratuita - UCSC
Blog Educación Blogs Academia

Educación pública gratuita

Por Aladino Araneda Valdés, académico de la Facultad de Educación UCSC
Imagen de portada

De los 39 países que forman parte del la OCDE, Chile es donde las familias hacen el mayor aporte financiero para educar a sus hijos. En la mayoría de los países desarrollados la educación es gratuita en todos los niveles y prácticamente no existe educación privada. Entre ellos se cuenta Finlandia, verdadero modelo de gestión de calidad y equidad y al cual han viajado varias veces nuestros políticos y parlamentarios. ¿Cómo llegaron estos países a tal decisión?

Debemos recordar que cuando se crearon las escuelas públicas, a mediados del siglo XIX en Europa (antes no existían), bajo la influencia de la ilustración y la industrialización, también algunos se preguntaban para qué educar a los pobres y gratis, cuando la educación era para los que siempre pudieron pagarla (institutrices, ayos o ayas, preceptores, mentores).

Para establecer la gratuidad de la educación (incluso en Chile), han de existir sólidos fundamentos antropológicos, justificaciones morales y fines políticos superiores que expliquen que ha de ser así, sin costo directo para las familias, financiada por el Estado en todos sus niveles para asegurar calidad y equidad a todos y cada uno de sus ciudadanos.

La mayor parte de los países del mundo en donde existe educación publica gratuita (y de calidad) no sólo han llegado a dichas definiciones, sino que más aún, lo han resuelto a través de los impuestos que pagan todos, sin excepción, evasión, elusión, exenciones o rebajas tributarias -groseras- como ocurre en nuestro país, donde nunca ha existido una discusión seria, profunda y participativa al respecto.

El sistema de financiamiento en Chile ha sido decidido por unos pocos en atención a propósitos de crecimiento económico pero no en función del desarrollo social y cultural del país. La brecha económica, social y cultural existente (la mayor del mundo) es reflejo del crecimiento económico sin desarrollo humano, donde la educación gratuita parece una falacia de los pobres o una obra de filantropía de quienes concentran la riqueza del país.

Hoy se hace necesario educar para una ciudadanía cada vez más informada y participativa, con identidad cultural propia para vivir en un mundo globalizado, razón por la cual los Estados han de hacer reformas para alcanzar modelos educativos y sistemas de financiamiento que aseguren alcanzar fines políticos duraderos, sólidos y sustentados en una visión de la persona humana con derechos naturales inalienables, como la educación y la salud. Llegó la hora de “Humanizar y compartir con equidad el desarrollo en Chile” (Comité Permanente de la Conferencia Episcopal, septiembre 27 de 2012) y pensar en una educación pública gratuita.

aaraneda2Aladino Araneda Valdés
Académico Facultad de Educación
Universidad Católica de la Santísima Concepción