Primer día de clases - UCSC
Blog Gran Cancilleria

Primer día de clases

Por Monseñor Bernardo Álvarez

El miércoles pasado se realizó la bienvenida de los novatos en la UCSC. La primera invitación para los recién ingresados a la educación superior en nuestra Casa de Estudios fue la celebración de la Eucaristía.

Más de dos mil estudiantes junto a las autoridades, académicos y el personal de la Universidad participaron de esta hermosa jornada.

El primer mensaje que dirigí a los universitarios fue un llamado a acoger con un corazón disponible la celebración de la Misa inaugural, teniendo la certeza de que la vida es muy distinta con la presencia de Cristo, con su ayuda, con sus gracias. La vida universitaria es como un viaje, que sí se puede vivir con Cristo.

El Papa Benedicto XVI, de feliz memoria, al iniciar su pontificado en el 2005, se dirigía a los jóvenes invitándolos a acoger a Cristo en sus vidas: “¡No tengan miedo de Cristo!, Él no quita nada, y lo da todo”. Esta invitación sigue siendo actual hoy, tanto para los jóvenes como para los niños, para las familias, los adultos, los trabajadores, en definitiva, para toda persona humana.

Contemplando el Evangelio del miércoles recién pasado (Mt 20, 17 – 28) escuchábamos la decidida invitación de Jesús que caminaba hacia Jerusalén.

Jesús tiene un proyecto de vida que tiene una orientación clara: ir hacia Jerusalén, sabemos que en este lugar va a asumir en plenitud su proyecto de vida, el proyecto del Padre.

La vida universitaria o de educación superior también es una vida en camino, se orienta hacia una mayor plenitud de vida que se manifiesta en la madurez humana, el conocimiento académico, las competencias profesionales, el servicio a la comunidad.

Sin embargo, siendo todo esto muy bueno, la luz de la fe puede ayudar a descubrir algo más, en el proyecto de vida se esconde un tesoro aún mayor: un proyecto vocacional, es decir, un proyecto aún más trascendente, don de Dios.

Proyecto vocacional implica un sueño, un ideal, un horizonte llamado a revelarse por el cual vale la pena gastar la vida, entregar la vida. Desde este proyecto vocacional podemos ser colaboradores activos de un don que viene de lo alto […] un cielo nuevo y una tierra nueva (Ap 21, 1).

Que Dios bendiga y acompañe a todos quienes ingresan en estos días a su primer día de clases: estudiantes con sus familias y todos los miembros de las comunidades educativas.