Habitar la ciudad común: la ciudad que se construye en los trayectos - UCSC
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Habitar la ciudad común: la ciudad que se construye en los trayectos

Por Daniela Villouta Gutiérrez, Jefa de Carrera de Arquitectura UCSC

El Área Metropolitana de Concepción (AMC) ha crecido siguiendo su huella geográfica, en donde las bahías, el río, los humedales y lagunas han guiado históricamente la ocupación urbana, estructurando barrios, centralidades y conexiones. Pero esta misma geografía, de alto valor natural y socio-ecológico también ha alimentado un crecimiento fragmentado, donde sectores de altos ingresos se consolidan en enclaves exclusivos autosegregados y la periferia concentra a los hogares más vulnerables.

Esta separación también determina que trayectorias cotidianas son posibles y cuales quedan fuera del alcance de ciertos grupos sociales. Así, la segregación deja de ser un fenómeno únicamente residencial y comienza a expresarse en los desplazamientos diarios, en las oportunidades -o restricciones- de encuentro que ofrece la ciudad. De esta forma, lo que antes articulaba, hoy separa.

Durante décadas hemos comprendido la segregación urbana de manera estática, entendida como la separación espacial entre grupos sociales a partir de donde está localizada nuestra vivienda. Sin embargo, esta visión omite una verdad fundamental, las personas pasamos la mayor parte de nuestro tiempo diario fuera de la casa, invisibilizando la que ocurre mientras nos desplazamos por la ciudad, en los viajes diarios y en los espacios donde realmente se produce la interacción social.

En el caso del AMC, el análisis de la trama urbana a través de Sintaxis Espacial muestra que ciertos corredores de calles favorecen naturalmente el cruce de personas de distintos niveles de segregación. Este movimiento natural ofrece una oportunidad de mitigación para quienes viven en zonas segregadas, en donde al visitar lugares de alta integración social y espacial, multiplican sus oportunidades de encuentro, vínculos y acceso a bienes urbanos. La Universidad de Concepción, la Feria Libre de Lota, los espacios públicos barriales de Hualpén y del centro de Concepción, como la calle San Martín se posicionan como espacios de alta integración social y espacial, en donde se encuentran distintos grupos sociales y con distintos niveles de segregación residencial, permitiendo fortalecer lazos de sociabilidad.

Pero no todos disponen de este mismo potencial para moverse hacia lugares de integración social, limitando su capacidad de participar en la vida urbana y perpetuando la segregación más allá de la vivienda. Ignorar la dimensión dinámica de la segregación urbana es ignorar una parte importante del fenómeno. Por eso, es urgente que las políticas de integración urbana en Chile incorporen métricas de integración espacial que den cuenta del potencial de movilidad de los hogares de nuestras ciudades, para evaluar no solo donde están los barrios, sino cómo fluye la vida urbana entre ellos. Integrar la movilidad, la forma de la trama urbana y la interacción social permitirá a Concepción diseñar políticas que fomenten encuentros y oportunidades reales. La segregación no solo se combate construyendo viviendas en “mejores lugares”, sino también asegurando que las personas puedan moverse, encontrarse e integrarse en espacios comunes, habitar la ciudad común. Allí, es donde Concepción tiene la posibilidad y responsabilidad de construir una ciudad más integrada.