Sobre la Fraternidad humana y la amistad social – UCSC
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Sobre la Fraternidad humana y la amistad social

Por Víctor Álvarez Tapia, director de Pastoral UCSC
Imagen de portada

Iniciando este nuevo mes de octubre en medio de esta Pandemia en la que nos encontramos, que sigue generando tantas situaciones difíciles y complejas para millones de hermanos y hermanas nuestras, y también en este mes que nos conecta con la situación social que vive nuestro país, providencialmente, el Papa Francisco nos regala una nueva Encíclica, que aborda precisamente estas realidades y nos muestra algunos caminos que necesitamos recorrer de manera personal y como sociedad.

“Fratelli Tutti” se llama esta tercera Encíclica del Papa, que son las palabras con las cuales comienza esta carta, citando un escrito de san Francisco de Asís, que se dirigía a todos los hermanos y las hermanas, para proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio. El tema de fondo que aborda el Papa es sobre la fraternidad y la amistad social, firmada el 3 de octubre junto a la tumba del santo de Asís.

El Papa Francisco en un espíritu profético, quiere iluminar y encausar diversos aspectos que se dan en nuestra sociedad, teniendo la parábola del Buen Samaritano como hilo conductor de la carta Encíclica.

Animándonos a hacernos prójimos de los demás, para construir una vida digna, con un proyecto común para todos, teniendo una atención especial con los más débiles y frágiles de nuestra sociedad, a pesar de las divisiones y polarizaciones en las que nos encontramos. Sin que nos gane la desesperanza y la desconfianza.
Si bien la “Pandemia del Covid-19 despertó durante un tiempo la consciencia de ser una comunidad mundial que navega en una misma barca”.(32) Pero, así como está esta Pandemia, hay otras tantas situaciones que viven millones de hermanos y hermanas de las cuales tenemos que hacernos cargo. Nos invita a cuestionarnos que significan hoy la democracia, la libertad, la justicia y la unidad.

Es una invitación a romper los paradigmas en los que nos encontramos y transitar hacia la cultura del encuentro, teniendo como base la capacidad de escuchar al otro, a pesar de las diferencias que nos puedan separar.

Por otro lado, es una llamada a la esperanza, ya que Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien. “La reciente pandemia nos permitió rescatar y valorizar a tantos compañeros y compañeras de viaje que, en el miedo, reaccionaron donando la propia vida”. (54).

Siempre hay tiempo para recomenzar y sin la necesidad de esperar que otros lo hagan por uno. Nos pide que “seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas. Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna, de ser otros buenos samaritanos que carguen sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos” (77)

Nos propone, pensar y gestar un mundo abierto con otros, que tenga en el centro un amor universal, que promueva a las personas y eso implica diálogo, y amistad social. Así como también una mejor Política, puesta al servicio del bien común.(154)

El Papa es consciente que es un camino largo y que implica mucho trabajo, pero la verdadera paz social es artesanal, o sea, implica mucha dedicación y esfuerzo.

En su carta nos dirige palabras que nos interpelan profundamente, sobre todo en el contexto que vivimos como país, cuando afirma que necesitamos caminos de reencuentro “En muchos lugares del mundo hacen falta caminos de paz que lleven a cicatrizar las heridas, se necesitan artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia”.(225) y eso implica recomenzar desde la verdad, donde “la verdad es una compañera inseparable de la justicia y de la misericordia. Las tres juntas son esenciales para construir la paz y, por otra parte, cada una de ellas impide que las otras sean alteradas”.(227)

Para todo esto las religiones deben estar al servicio de la fraternidad en el mundo. (271)
Una Encíclica que nos invita a replantear muchos aspectos de nuestra sociedad y que nos conecta con el mensaje siempre actual de Jesús, que brota del evangelio.