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Bello y sus cuadernos londinenses

Por Froilán Ramos Rodríguez, académico Departamento de Historia y Geografía UCSC

El próximo 29 de noviembre se celebrará otro aniversario del nacimiento de Andrés Bello, uno de los humanistas más universales de América. Mucho se ha estudiado del maestro americano, y sus obras han tenido múltiples ediciones. Sin embargo, cada nuevo texto suyo permite aproximarse más a un hombre, cuya dimensión intelectual siempre invita ahondar más sobre sus pensamientos y su ser. Uno de los documentos más develadores han sido sus Cuadernos de Londres, editados por Iván Jaksic y Tania Avilés en 2017.

Bello tuvo tres granes etapas en su vida; la primera, de formación en su Caracas natal, de 1781 a 1810; la segunda, de exilio autodidacta y trabajo diplomático en Londres, entre 1810 y 1829; y la última, si se quiere la más conocida, su consolidación intelectual y madurez creativa en Santiago, desde 1829 hasta su muerte en 1865. Precisamente, sus cuadernos londinenses, constituyeron sus anotaciones personales de estudio durante sus largos años de visita constante a la biblioteca del Museo Británico, especialmente entre 1814 y 1823, lejos de los vaivenes políticos y militares de las cruentas guerras de independencia en América.

Los cuadernos de Bello develan la complejidad de su mente, al reunir numerosas notas manuscritas escritas en varios idiomas: español, inglés, francés, latín, griego, que parecieran entrelazarse y conectarse las unas con otras. Todo ello no solo demuestra la habilidad del caraqueño para dominar distintas lenguas, sino que también hace suponer que Bello estaba concibiendo una determinada idea en un idioma u otro, y que al momento de plasmarla en papel lo hacía en una u otra lengua. Su capacidad para reflexionar y escribir en varios idiomas subraya la riqueza y profundidad de su proceso intelectual.

Otro de los aspectos claves de sus cuadernos, fue el interés de Bello por el estudio histórico de los procesos complejos de crisis, desintegración e integración, en la historia europea. El maestro americano profundizó con especial atención en los momentos de la caída del Imperio romano de Occidente, hacia el siglo V, como un conjunto de eventos que sacudió el mundo conocido, y cómo el latín siguió usándose como lengua franca. Asimismo, Bello estudió la reconquista española de la península ibérica durante la edad media, el consiguiente avance de su lengua y organización hacia el sur del país. En ambos casos de estudio, pareciera haber estado presente la preocupación de Bello por las etapas de caos y orden en la historia, así como el papel de las lenguas como “un cuerpo viviente”. Sus estudios se sitúan en un contexto en el su propio continente se hallaba sumergido en los avatares destructivos de su propio conflicto.

Este periodo londinense también estuvo marcado por dificultades económicas ante una creciente familia, y por su incansable esfuerzo de aprendizaje en diversos campos del conocimiento. El escritor Mariano Picón-Salas observó la influencia de la visión y el estudio de la historia empírica de David Hume en Andrés Bello, y en sus reflexiones posteriores en los años de vida en Chile. De modo que, esos lustros en la capital británica fueron decisivos en el quehacer intelectual del humanista.