Cómo mantener tu vivienda sana durante todo el año en Concepción - UCSC
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Cómo mantener tu vivienda sana durante todo el año en Concepción

La vivienda debería ser un refugio frente al clima, pero también requiere cuidado y atención constante. Así como las personas se alimentan bien, limpian sus espacios o tratan una herida para que sane, las edificaciones también necesitan mantenimiento para conservarse saludables. Casas que se sobrecalientan en verano, muros que se humedecen en invierno, olor a encierro, ventanas mojadas cada mañana o manchas negras en los muros no son situaciones normales: son señales de alerta que, si se ignoran, pueden generar daños estructurales y afectar la salud de quienes habitan el hogar.

Vivir en una zona lluviosa y ventosa como Concepción exige mirar la vivienda durante todo el año y no solo cuando aparece el problema. El verano, por ejemplo, es el mejor momento para reparar. Con menos lluvias y más horas de luz, la casa “habla” y deja ver sus fallas. Revisar techumbres, canaletas y bajadas de agua es clave antes de que regrese el invierno. Sellar grietas en muros, ajustar ventanas, cambiar sellos deteriorados y reparar pequeñas filtraciones puede marcar la diferencia entre una vivienda seca o una con humedad persistente durante meses.

El periodo estival también es ideal para pensar en el control del sol. Aunque no siempre se perciba como un problema, muchas viviendas se sobrecalientan por falta de sombra y protección solar. Cortinas adecuadas, aleros, toldos simples o vegetación bien ubicada pueden reducir significativamente el calor interior sin oscurecer los espacios. La sombra no es un lujo: es una herramienta básica de confort térmico y bienestar.

En invierno, el principal desafío en Concepción es la humedad. La tentación suele ser cerrar completamente la vivienda para conservar el calor, especialmente cuando se usan estufas a leña, pellets o parafina. Sin embargo, una casa hermética acumula vapor de agua y empeora la condensación. Ventilar sigue siendo fundamental, incluso en días fríos. Abrir las ventanas entre 10 y 15 minutos diarios, idealmente cerca del mediodía, permite renovar el aire sin enfriar en exceso la vivienda. El baño es una de las áreas más problemáticas si no se ventila a diario, sobre todo cuando no cuenta con ventilación natural.

Cocinar, ducharse o secar ropa dentro de la casa genera grandes cantidades de humedad que, si no se evacúan, terminan en hongos, condensación y deterioro de muros y cielos. Por ello, se recomienda incorporar rutinas de ventilación cruzada en el resto de la vivienda y evitar prácticas que concentren vapor en espacios cerrados.

Una vivienda sana es aquella donde el aire circula, la humedad se controla y la temperatura es más estable. Esto mejora el descanso, reduce enfermedades respiratorias y disminuye el gasto en calefacción, algo especialmente relevante en el sur de Chile. Cuidar la casa no es solo una tarea de invierno: es observarla, entender cómo responde al clima penquista y actuar a tiempo. Al final, una vivienda sana no es la más nueva ni la más cara, sino la que se cuida con conciencia durante todo el año