Cuidados paliativos y el “otro” - UCSC
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Cuidados paliativos y el “otro”

Por Nicolás Saá Muñoz, académico Facultad de Medicina UCSC

La relación médico-paciente, la cual considero sacra, siempre ha sido fundamental en el campo de la salud. Este encuentro entre la persona enferma y el agente sanitario es de naturaleza dual,  tanto contemplativa como receptiva , instaurándose ésta primero en el corazón , después en el pensar y finalmente en el hacer.

Sin embargo, en el contexto de los cuidados paliativos, esta relación adquiere una dimensión aún más profunda y trascendental. La vivencia con el otro, compartir el devenir del que sufre, no es sólo una experiencia clínica, sino un encuentro amoroso que configura un actuar compasivo y humano.

Frente al dolor y la angustia de los pacientes, la respuesta no puede ser meramente técnica. El cuidar en cuidados paliativos trata de un encuentro netamente humano ( donde la tecnología tiene una acceso limitado)  en el cual el  profesional de la salud debe responder con todo su ser, entregarse a un “otro” que sufre.   En este contexto, “No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho, y así, lo que más os despertare a amar, eso haced”, como nos recuerda Santa Teresa de Jesús. Esta perspectiva es esencial para comprender la verdadera esencia de los cuidados paliativos. No se trata simplemente de seguir protocolos o guías clínicas, sino de un compromiso ético y espiritual, es decir, sumar mente, corazón y voluntad.

El ideal en la atención paliativa sólo es plausible de alcanzar en la medida que se asciende desde la base, es decir, desde la persona de carne y hueso. Fenomenológicamente este movimiento ascendente no es sólo una metodología, sino una verdadera aspiración ética ( y por qué no también un deber) . Enfrentar la enfermedad y el final de la vida no es una tarea sencilla, pero cuando se parte del reconocimiento profundo del otro, se abren caminos de comprensión y consuelo.

Y aquí ocuparé un término de la física estadística : la percolación . Este proceso trata de la propagación de una sustancia a través de una red o matriz. Y ¿ cómo hacer que este ideal y deber de cuidar se propague tanto en los agentes sanitarios como en nuestros alumnos que se forman en las ciencias de la salud? . La percolación desde lo superior, es decir, la aplicación rígida de la norma, el protocolo o la guía, es casi imposible ( no penetra)si el terreno que atraviesa, en este caso el estudiante o profesional de salud, le es impermeable. La falta de un camino interior y de espiritualidad hace que estos protocolos se conviertan en simples recetas sin alma. “Todo lo que se recibe, se recibe según la forma del recipiente”. Si el recipiente, en este caso el profesional de salud, no está abierto a la dimensión espiritual y humana de los cuidados paliativos, cualquier guía o protocolo será ineficaz.

Vivimos en una era dominada por la técnica y lo digital, donde el pensar calculante a menudo prevalece. La eutanasia como práctica, refleja este pensar técnico que busca soluciones inmediatas, pero puede olvidar la profundidad y complejidad de la vida humana. Desde la bioética personalista, es esencial que las soluciones como los cuidados paliativos, que buscan aliviar el sufrimiento sin atentar contra la vida, sean promovidas y valoradas.

La formación en el área de salud debe, por tanto, incorporar no sólo el conocimiento técnico, sino también la formación ética y espiritual. Es necesario formar profesionales con un profundo compromiso humano, capaces de reconocer en el paciente no sólo una enfermedad sino una persona que sufre, anhela, teme y siente. Y aquí Viktor Frankl nos indica cual es la meta última y más alta que puede acceder la actividad humana y también los cuidados paliativos: el amor

Un pensamiento me petrificó / por primera vez en mi vida comprendí/ La verdad de que el amor es la meta última y más alta/ a que puede aspirar el hombre / Fue entonces cuando aprendí el significado del mayor de los secretos que la poesía , el pensamiento y el credo humano/ intentan comunicar / la salvación del hombre está en el amor y a través del amor.