Día internacional de las niñas en las TIC: integrarlas para transformar el futuro - UCSC
Blog Género Blog Ingeniería

Día internacional de las niñas en las TIC: integrarlas para transformar el futuro

Por Katherinne Brevis Arratia, Especialista de Género y Dr. Ricado Lizana Fuentes, académico Facultad de Ingeniería UCSC

Cada cuarto jueves de abril, el Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), cuyo objetivo es incentivar a niñas y jóvenes a proyectar sus estudios en áreas tecnológicas, nos invita a ir más allá de la reflexión. Más que evidenciar brechas, esta fecha abre una oportunidad concreta para pensar en soluciones.

Esto es especialmente relevante en un contexto marcado por el avance acelerado de la inteligencia artificial, donde la baja participación de mujeres no solo reproduce desigualdades, sino que también impacta en cómo se diseñan y toman decisiones tecnológicas que afectan nuestra vida cotidiana. Desde nuestras experiencias en ingeniería, transición energética y equidad de género, vemos una oportunidad clara: fortalecer los esfuerzos para acercar a niñas y jóvenes al mundo tecnológico y asumir, como sistema educativo y sociedad, el compromiso de construir trayectorias más inclusivas hacia los espacios donde hoy se define el futuro.

En este escenario, el desarrollo de industrias estratégicas como el hidrógeno verde y la transición hacia sistemas energéticos sostenibles están redefiniendo las competencias que el país necesita. Sin embargo, a nivel mundial persisten brechas significativas: las mujeres representan cerca de un tercio de la fuerza laboral en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y su presencia en sectores digitales y energéticos es aún menor. Esta desigualdad limita el talento disponible y reduce la diversidad de perspectivas necesarias para innovar.

En Chile, los datos refuerzan esta realidad. Según UNESCO (2019), 9 de cada 10 niñas entre 6 y 8 años asocian la ingeniería con habilidades masculinas. A esto se suma que, de acuerdo con el Informe de Brechas de Género 2025 del Ministerio de Educación, aunque el 52% de la matrícula de primer año en pregrado corresponde a mujeres, en carreras tecnológicas persiste una brecha de -58,4 puntos porcentuales. Es decir, las mujeres sí están estudiando, pero no están llegando a los espacios donde se define el futuro.

Desde la experiencia en género, sabemos que estas trayectorias no dependen únicamente del interés o las habilidades individuales, sino de condiciones estructurales que aún limitan la participación: estereotipos de género, ausencia de referentes cercanos y entornos formativos que muchas veces no logran generar sentido de pertenencia. La irrupción de la inteligencia artificial vuelve este desafío aún más urgente: si las mujeres no participan activamente en su desarrollo, corremos el riesgo de reproducir sesgos en tecnologías que ya están modelando nuestra vida cotidiana.

Pero también estamos viendo señales de cambio. Experiencias como Potentes como el hidrógeno verde, vinculadas a desafíos reales como el desarrollo del hidrógeno verde y la innovación energética, demuestran que cuando las niñas acceden a entornos de aprendizaje significativos, no solo participan, sino que se proyectan y lideran en estos espacios. Aquí hay una clave: no basta con abrir la puerta de la tecnología; es necesario transformar las condiciones de entrada y permanencia para que estas trayectorias sean posibles y sostenibles en el tiempo.

Promover el acceso de niñas y mujeres a las TIC no solo contribuye a la equidad de género, sino que también impulsa el desarrollo del país. Amplía las oportunidades de empleo de calidad, fortalece el emprendimiento, mejora los ingresos y aporta a la autonomía económica. En países en desarrollo, la alfabetización digital y la participación femenina en sectores tecnológicos se asocian directamente con mayores niveles de movilidad social y reducción de la pobreza. Avanzar en esta dirección no es solo deseable, sino necesario para asegurar innovación con sentido y pertinencia.
Impulsar a más niñas hacia las TIC, la inteligencia artificial y la energía no es solo abrir puertas individuales, es construir un futuro más diverso, más justo y con mayor capacidad de responder a los desafíos que enfrentamos. Ese futuro no se espera: se construye. Y nos corresponde a todas y todos ser parte de ese proceso.