Más mujeres en Ingeniería: un talento que Chile no puede desaprovechar - UCSC
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Más mujeres en Ingeniería: un talento que Chile no puede desaprovechar

Por Mariella Gutiérrez Valenzuela, académica Facultad de Ingeniería UCSC

Diversos estudios han evidenciado la persistente subrepresentación de las mujeres en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática). Las causas son múltiples y se relacionan con factores individuales, familiares, educativos y socioculturales que influyen en la orientación vocacional de las niñas, desde edades tempranas, incluso antes de su ingreso a la educación superior. Los estereotipos de género, la falta de referentes femeninos y las expectativas que aún pesan sobre las infantes y jóvenes continúan limitando su participación en disciplinas fundamentales para el desarrollo del siglo XXI.

Visibilizar esta realidad y sus causas, ha impulsado la implementación de políticas, programas e iniciativas con perspectiva de género orientadas a promover la igualdad de derechos y erradicar la discriminación, tanto en el sector público como en el privado. Sin embargo, los desafíos persisten. Las mujeres representan cerca del 50% de la población y de la fuerza laboral potencial del país; sin embargo, su participación en el mercado laboral sigue siendo significativamente menor que la de los hombres, alcanzando un 53%, frente al 72% de la ocupación masculina. A ello, se suman diferencias salariales y una menor presencia en cargos de liderazgo. Asimismo, las mujeres continúan asumiendo una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, dedicando en promedio dos horas más al día que los hombres a estas tareas.

Las cifras más recientes muestran que estas desigualdades también se reflejan en las oportunidades de empleo. No obstante, más allá de los indicadores, la equidad de género no debe entenderse únicamente como una meta estadística. Se trata de una condición necesaria para aprovechar plenamente el talento disponible en nuestra sociedad y fortalecer la capacidad de innovación, productividad y crecimiento económico del país.

La evidencia internacional ha demostrado que los equipos diversos generan mejores resultados. La incorporación de más mujeres en áreas científicas y tecnológicas amplía las perspectivas desde las cuales se abordan los problemas, enriquece la toma de decisiones y favorece el desarrollo de soluciones más creativas e inclusivas. En un contexto marcado por la transformación digital, la transición energética y los desafíos de la sostenibilidad, desaprovechar el potencial de la mitad de la población es un costo que ninguna sociedad puede permitirse.

Por ello, resulta clave continuar promoviendo vocaciones científicas y tecnológicas desde la infancia, generando espacios donde niñas y jóvenes puedan descubrir sus capacidades, desarrollar su curiosidad y proyectarse en profesiones tradicionalmente masculinizadas. Del mismo modo, es necesario fortalecer las condiciones que permitan no solo el acceso, sino también la permanencia y el desarrollo profesional de las mujeres en estos ámbitos, mediante entornos respetuosos, libres de discriminación y con igualdad de oportunidades.

Los avances alcanzados durante los últimos años son alentadores, pero aún insuficientes. Cada niña que descubre su vocación científica, cada estudiante que decide seguir una carrera tecnológica y cada profesional que asume como líder contribuye a abrir nuevas posibilidades y caminos para las generaciones que vienen. Avanzar hacia una mayor participación femenina en STEM no es solo una meta de equidad, sino una oportunidad estratégica para construir un país más innovador, competitivo y preparado para enfrentar los desafíos del futuro.