Patrimonios y sus desafíos - UCSC
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Patrimonios y sus desafíos

Por Gonzalo Enrique Ortega, académico Departamento de Historia y Geografía UCSC

El último fin de semana de mayo se vive el Día de los Patrimonios, lo que ha significado un avance en la comprensión acerca de los valores y la diversidad de elementos que, las comunidades y el propio Estado han reconocido como lo patrimonial. El lema para 2024: “25 años de historias”, invita a reflexionar en torno a aquellas que -más allá de un simple relato- se han convertido en verdaderos desafíos de largo aliento.

A 99 años de la creación del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) y 54 años de la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales y normas relacionadas, se continua a la espera de la materialización de una nueva Ley de Patrimonios que asumirá la responsabilidad de renovar y reestructurar la institucionalidad patrimonial.

Respecto al CMN, la entidad que debe ser robustecida y dotada de herramientas y capital humano suficientes para lograr una descentralización efectiva, permitiendo la creación de consejos regionales con capacidad resolutiva para pronunciarse ante solicitudes de modificación e intervención en patrimonios declarados; propiciar la fiscalización y el rol de una entidad colaboradora, al servicio de las comunidades y no una desmotivación a la protección legal, lo que debe reforzarse con compensaciones e incentivos en cuanto a la conservación e impuestos territoriales.

Al mes de abril de 2024, el CMN contaba con al menos 700 solicitudes de declaratorias pendientes, algunas sin discutir y otras que fueron aprobadas por el órgano colegiado y que aún están pendientes de la firma de la ministra Arredondo y su publicación en el Diario Oficial. La solicitud de Zona Típica de Potrerillos lleva 20 años siendo postergada y el Complejo Ferroviario de San Rosendo lleva un año esperando la firma y decreto que lo categorizará como Monumento Histórico.

Es parte de las demandas propuestas por la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales, la ampliación y actualización de las categorías de protección, como: los Sitios de Memoria, existiendo en el Congreso un proyecto de ley que crea esta nueva figura; y Patrimonio Indígena, comprendiéndolo como un patrimonio vivo, dinámico e indivisible, que integra lo material, cultural, natural e inmaterial. Cambiar las Zonas Típicas y Pintorescas por Zonas de Interés Patrimonial, como también incorporar la idea de Bien Patrimonial Cultural en vez de Monumento Histórico.

La participación ciudadana vinculante sigue siendo un gran pendiente de la institucionalidad chilena, que permita una articulación y promoción de la cogestión del patrimonio en todos sus niveles, donde el Estado, comunidades y el mundo privado superen el prejuicio de que la conservación es un freno para el desarrollo económico. Esta idea debe ser clave dentro de la Política de Educación Patrimonial, que el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y Ministerio de Educación llevan preparando desde 2022 y cuyo lanzamiento fue pronosticado para este mes. 

La invitación es a celebrar esta gran fiesta cultural, con una mirada crítica, sin romantizar la ruina y el abandono, asumiendo la corresponsabilidad de generar un ecosistema sostenible, que permita que las generaciones futuras gocen de los patrimonios que hemos heredado y de los que actualmente -conscientes o no- estamos construyendo.