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Potencial y desafíos para biocombustibles en Chile

Por Dra. Laura Azócar, académica Facultad de Ciencias UCSC

En Chile la producción de biocombustibles ha tenido altos y bajos. Hace casi 20 años aparecieron los primeros proyectos asociados a la producción de biodiesel de primera generación. Pero la baja disponibilidad de suelos agrícolas terminó por descartar esta idea, por lo que surgieron nuevos desafíos para su producción, utilizando aceites residuales de fritura y otros más novedosos aún asociados al uso de microalgas.

Algo similar ocurrió con la línea del bioetanol. Con resultados buenos y malos, estos proyectos nos dejaron importantes avances en la formación de capital humano, así como una base científica y laboratorios con equipamiento de alto estándar. Pese a estos avances, lamentablemente la industria de estos biocombustibles en Chile no logró prosperar. Luego de esta experiencia, actualmente nos encontramos ante nuevos desafíos.

La producción de pellet ha tenido un incremento significativo, superando las 200.000 toneladas en 2022. El mercado ha sido dinámico, con mucho interés en nuevos emprendimientos. Sin embargo, la escasez de materia prima y problemas de logística han generado quiebres de stock, desmotivando la incorporación de nuevos consumidores.

La academia también en este caso ha respondido investigando biomasa alternativa e implementando laboratorios de análisis. Futuros desafíos están siendo enfocados en los combustibles para aviación, donde el interés radica en disminuir las altas emisiones de CO2 que genera este tipo de transporte. Seguramente en esta línea la academia generará también nuevos desarrollos para buscar introducir estas tecnologías en Chile.

Todos estos avances científicos, que van de la mano con la diversificación energética y la disminución de las emisiones de CO2, no han ido alineados con el avance en materia de políticas públicas. Para el caso del biodiesel y el bioetanol se promulgaron dos normativas de calidad en Chile, lo cual no fue acompañado con la esperada rebaja en impuestos implementada en países desarrollados.

Para el caso del pellet ha habido una respuesta más rápida a través de la Mesa de Pellet y la promulgación de la Ley que reconoce los biocombustibles sólidos como energéticos. Sin embargo, hay brechas importantes que cubrir, como la implementación de una norma chilena de calidad del pellet y dar pasos más firmes para la erradicación definitiva de la leña.

Con el creciente interés en los biocombustibles de aviación, aparece nuevamente la incertidumbre de sus proyecciones en nuestro país. Esta vez se espera que las políticas públicas puedan dar una respuesta a tiempo para estar a la mano con nuestros avances científicos.

Tomar acciones concretas basadas en el desarrollo tecnológico para disminuir las emisiones y generar nuevas alternativas de combustibles a un costo competitivo, son desafíos que no pueden esperar.