Los desafíos que plantea el desarrollo tecnológico, las incertidumbres y la complejidad de la cultura contemporánea fueron parte de la reflexión de la cuarta Cátedra de Identidad Católica Monseñor Antonio Moreno Casamitjana, realizada este viernes en el Teatro UCSC. La actividad reunió a autoridades universitarias y eclesiásticas, académicos, estudiantes y funcionarios, en una jornada orientada a analizar el sentido de la universidad y su responsabilidad en la formación de las nuevas generaciones.
El Gran Canciller de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y Arzobispo de Concepción, Monseñor Sergio Pérez de Arce, destacó la importancia de preguntarse por el propósito de la formación universitaria en un escenario marcado por los cambios tecnológicos y culturales.
“La verdad que el título de la ponencia nos dice mucho, ¿qué universidad? ¿para qué humanidad? En el fondo, para qué formamos. Tenemos que seguir formando a la persona, el corazón, la integralidad de la persona para que pueda navegar y desarrollarse en este mundo. Todo desde los valores y una identidad católica que nos da la fe, porque es un aporte fundamental para vivir en esta cultura y para servir al bien común”, comentó Monseñor.
La Cátedra busca mantener viva la memoria, el pensamiento y el legado de Monseñor Antonio Moreno Casamitjana, fundador de la UCSC, Arzobispo de Concepción y primer Gran Canciller de la Universidad. Moreno comprendió la institución como un espacio privilegiado para el encuentro entre la fe y la razón, promoviendo una formación integral orientada al servicio de la persona, la Iglesia y la sociedad.
En este marco, el Rector de la UCSC, Dr. Cristhian Mellado, destacó la relevancia de consolidar esta instancia como un espacio de encuentro, reflexión y diálogo en torno a la Identidad Católica de la Universidad. Además, recordó el lema episcopal de Monseñor Moreno, “Anunciaré tu Verdad”, destacando que la búsqueda de la verdad es una tarea que compromete a toda la comunidad universitaria y que adquiere especial relevancia en un contexto marcado por profundas transformaciones sociales y culturales.
La exposición central estuvo a cargo de Verónica Figueroa, licenciada en Teología con especialización en Teología Dogmática por la Universidad Católica Argentina y actual Directora del Instituto para la Integración del Saber (IPIS) de la Universidad Católica de Salta, quien reflexionó sobre “¿Qué universidad, para qué humanidad?”, pregunta que permitió abordar los desafíos que enfrenta la educación superior en un contexto de desarrollo tecnológico, incertidumbre y transformación cultural.
Durante su presentación, abordó cómo las nuevas tecnologías están transformando las formas de acceder al conocimiento y cómo los sesgos tecnológicos pueden condicionar la manera en que las personas comprenden la realidad. En este escenario, planteó el desafío particular de las universidades católicas de mantener la búsqueda de la verdad como parte de su misión y de contribuir a que las personas encuentren referencias que den sentido a su existencia.
“Una universidad católica que busca la verdad tiene que tener en cuenta que hay muchos sesgos tecnológicos que condicionan nuestro abordaje de la realidad, y por tanto nuestro conocimiento, y por tanto nuestro servicio a la comunidad, que es ayudarlos a encontrar aquella referencia que nos da sentido a nuestra existencia”, señaló la expositora.
Figueroa también destacó el valor de la experiencia universitaria como un espacio de encuentro y búsqueda comunitaria, especialmente frente a una tecnología que puede favorecer el aislamiento. “La tecnología nos provoca cierto aislamiento, una universidad nos da la posibilidad de hacer una búsqueda conjunta. Entonces no seamos alumnos o profesores donde estemos uno al lado del otro, sino que podamos convivir conjuntamente y dialogar”.
La expositora cuenta con una trayectoria vinculada al diálogo entre fe, razón y conocimiento. Ha sido Directora de Estudios del Instituto Superior de Estudios Teológicos de Buenos Aires y docente en distintas instituciones. Además, es miembro de la Sociedad Argentina de Teología y del Grupo de Trabajo Frontera Tecnológica del CELAM.
La realización de esta cuarta versión adquirió además un significado especial en el marco de los 35 años de trayectoria de la UCSC, aniversario que la Universidad conmemora durante 2026. Desde su fundación, la Institución ha desarrollado un proyecto educativo enraizado en su Identidad Católica, orientado a la formación de personas y a la generación de conocimiento para contribuir al desarrollo de Biobío, Ñuble y el país.
Para el Director de Identidad, Alex Muñoz “la Identidad Católica de la UCSC requiere del compromiso, discernimiento y concreción en el quehacer de todos los integrantes de la comunidad. Es una nota de cualidad de nuestro proyecto que se abre a los desafíos y que los mira con detalle, para dar respuestas pertinentes a fin de formar personas desde la integralidad, con la que también miramos la sociedad y el bien común. Continuaremos abriendo estos espacios e integrándolos a las decisiones estratégicas de la Universidad, como es propio de nuestra misión como UCSC”.
La jornada concluyó con la entrega de la moneda de Monseñor Antonio Moreno Casamitjana a Verónica Figueroa Clerici, como reconocimiento por su participación en esta cuarta versión de la Cátedra. La distinción fue entregada por Monseñor Sergio Pérez de Arce, Gran Canciller de la UCSC, junto a Monseñor Bernardo Álvarez, Vice Gran Canciller de la Universidad.
Con esta nueva edición, la UCSC dio continuidad a un espacio de reflexión sobre su Identidad y misión, manteniendo vigente el legado de Monseñor Antonio Moreno y promoviendo el diálogo entre fe, razón y conocimiento frente a los desafíos del mundo contemporáneo.