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Cultivo de frutilla blanca abre opciones a mercados del mundo

Por UCSC

Javier Martínez G.

Próxima a entrar a la fase de validación se encuentra el proyecto de producción indoor de la frutilla blanca (Fragaria chiloensis), para la cual existe el proyecto para el desarrollo de una incubadora autosustentable que permite el cultivo de plantas de este fruto, desde la germinación hasta su producción.

La iniciativa, que tiene un potencial de consumo en Europa, Estados Unidos, y el Oriente, con mercados atractivos también en Asia y países árabes, constará con sistemas automatizados de medición y control de parámetros a través de un algoritmo de inteligencia artificial en un sistema autónomo cerrado.

Así lo hizo ver Marcos Alarcón, Gestor Tecnológico en Innovación y Propiedad Intelectual de la Dirección de Innovación de la UCSC, quien agregó que actualmente la frutilla blanca es un patrimonio agroalimentario y se produce en mayor cantidad en Maule y Contulmo a través de métodos tradicionales.

“El apoyo brindado por la UCSC a la empresa Circo de Organzas & Frutos SpA, se dio a través de una postulación, por medio de la Oficina de Transferencia Tecnológica, a un programa de Corfo llamado ‘Súmate a Innovar’, que tiene por objetivo aumentar el desarrollo de soluciones innovadoras para resolver problemas y desafíos de productividad de empresas, mediante la vinculación con entidades generadoras de conocimiento”, comentó.

Como resultado de la iniciativa, agregó el profesional, se logró avanzar, adjudicar y desarrollar el proyecto con resultados muy favorables que reflejan el compromiso de la Dirección de Innovación en este tipo de iniciativas.

Posibilidades

Hoy la propuesta se encuentra en fase de validación en entorno real controlado, esperando próximamente la validación industrial. De todas maneras, Alarcón sostuvo que se logró crear el primer prototipo funcional a partir de solo una idea. “Viendo este escenario, es completamente posible escalar a nivel industrial este proyecto con la planificación y recursos adecuados, lo cual aumentará bastante la probabilidad de reproducir la frutilla blanca ante el riesgo de su desaparición”, apuntó.

Sobre si estima, dado el cambio climático, que este tipo de variedades irán al alza, piensa que cualquier tecnología que logre tener un control óptimo de sistemas agroindustriales, ayudan a contrarrestar esta problemática actual. “Esto demuestra la importancia de seguir apoyando iniciativas de este tipo las cuales fomentan, no solo la conservación de nuestra flora y fauna, sino que además ayudan de gran manera al cuidado de nuestro medioambiente”, señaló.

Por su parte, Marcela Jofré, gerenta y dueña de Circo de Organzas & Frutos SpA, además de productora de frutillas y exportadora de arándanos en Monte Águila, sumó que actualmente tiene arrendada una bodega en Santiago, donde pretende validar la iniciativa, pero a la vez quiere hacerlo en Francia, país donde se da fuertemente este fruto.

La empresaria tiene la idea de empezar a producir a una escala mínima, la que se podría concretar dentro de dos meses, constatando así que este fruto, se puede dar en cualquier época del año. Pero su objetivo es postular a una internacionalización en el país galo, sobre todo por los contactos que ella ha generado en esa nación.

“En su momento, mi interés fue abastecer a los productores franceses de plantas de frutillas, pero como ellos producen con técnicas vanguardistas, lo que quiero es llevar este sistema y hacer parte de la validación allá, concretar la comercialización y, al mismo tiempo, consolidar esta tecnología”, proyectó.

Nuevas oportunidades

A su vez, el Doctor Eduardo Arriagada, académico del Departamento de Ingeniería Industrial de la Facultad de Ingeniería de la UCSC y director del proyecto para su ejecución, agregó que primero se hizo un estudio sobre la Frutilla Blanca, algo que se realizó con tesistas de magíster.

“Es una iniciativa que se validó como prototipo, en una tarea que buscó proteger la planta de hongos, insectos y todo elemento que la pudiera dañar. Como esto se logró desarrollar producción en junio, algo importante puesto que la temporada es entre noviembre y diciembre. Esto se alcanzó mediante inteligencia artificial que se aplicó por medio un controlador que aprendió el circuito. Ahora viene la escala industrial”, explicó.

Por ende, el investigador cree que es factible llevar la producción a una mayor escala para lograr la exportación y, por eso, como parte del proceso, es posible que tenga mayor durabilidad. “Se extrae y al otro día está muy blanda para enviarla al exterior, y en eso se debe trabajar”, precisó.

Derivado de lo anterior, tanto la empresa como la Universidad siguen explorando oportunidades de colaboración conjunta, que permitan el logro de los desafíos señalados.