Observar estrellas que surgieron en las primeras etapas del universo y programar un robot humanoide parecen desafíos científicos pertenecientes a mundos completamente diferentes. Sin embargo, ambos requieren desarrollar conocimiento, tecnología y profesionales capaces de trabajar en las fronteras de la ciencia. Sobre estos temas reflexiona el Dr. Ricardo Bustos en el décimo y último capítulo de la segunda temporada de Ciencia Inesperada.
Ingeniero civil electricista y Doctor en Ciencias de la Ingeniería con mención en Ingeniería Eléctrica, Bustos es académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y jefe de programa del Doctorado en Inteligencia Artificial en Consorcio. Su trayectoria ha estado vinculada al desarrollo tecnológico para la astronomía, la inteligencia artificial y, más recientemente, la robótica.
En conversación con la periodista Ángela Bustamante, el investigador explica que el desarrollo de la astronomía en Chile no solo ha permitido consolidar una importante comunidad de astrónomos. La instalación y operación de grandes observatorios también ha generado una creciente demanda por profesionales de la ingeniería capaces de desarrollar, operar y mantener tecnologías altamente especializadas.
“Los observatorios, si bien necesitan astrónomos, son casi la punta del iceberg. Por cada astrónomo podemos necesitar siete ingenieros”, explica. Esta realidad es muy distinta a la que Bustos conoció durante sus primeros años de formación. Recuerda que en las décadas de 1980 y 1990 gran parte de los profesionales encargados de operar los instrumentos de observatorios como Cerro Tololo y La Silla provenían del extranjero, debido a la falta de especialistas nacionales.
El escenario comenzó a cambiar con fuerza a partir de los años 2000. “Empezó a ingresar más y más ingenieros chilenos en esto, y ahora uno ve los observatorios y más del 50% es gente chilena trabajando. Eso ya demuestra que hay capacidad para que los mismos ingenieros chilenos puedan trabajar en esto y se formen en las universidades”, sostiene.
La formación de capital humano avanzado en estas áreas también se ha fortalecido en la UCSC. La Universidad cuenta actualmente con el Doctorado en Ciencias del Universo, que incorpora la astronomía entre sus líneas de investigación y busca contribuir desde la Región del Biobío al desarrollo científico en este campo.
Durante el capítulo, Bustos aborda además uno de los grandes desafíos que todavía enfrenta la astronomía. Tras el Big Bang, el universo necesitó expandirse y enfriarse antes de que pudieran formarse los primeros átomos. Mucho después, grandes concentraciones de hidrógeno comenzaron a colapsar producto de la gravedad hasta dar origen a las primeras estrellas.
Más de 100 millones de años transcurrieron antes de que aparecieran esos primeros objetos estelares, cuyas señales podrían entregar información fundamental para comprender la evolución del universo. “Esas primeras estrellas nadie las ha observado directamente. Por supuesto que tienen información. Es una parte del puzle que no está completo”, señala.
La conversación da luego un salto desde la exploración del universo hacia otra frontera tecnológica que avanza rápidamente. Se trata de la robótica humanoide y su integración con la inteligencia artificial.
La UCSC cuenta con el primer robot humanoide programable de este tipo incorporado por una universidad en Chile, una plataforma que permitirá explorar nuevas aplicaciones y formar estudiantes e investigadores en tecnologías que comienzan a extenderse a distintos ámbitos.
“Tenemos el primer robot humanoide programable en Chile y van a empezar a llegar más y van a empezar a hacer distintos tipos de actividades. Ya uno ve en las noticias que en China hacen grupos de baile con robots, hacen maratones y suma y sigue”, comenta.
Para Bustos, lo más relevante es que todavía resulta difícil anticipar hasta dónde podrán llegar estas tecnologías. “Aquí se abre una ventana, una puerta inimaginable. Las cosas que nosotros podemos lograr hacer las vamos a ir trabajando, pero están abiertas”, afirma.
Desde la búsqueda de señales provenientes de las primeras estrellas hasta el desarrollo de robots humanoides, el episodio muestra cómo astronomía, ingeniería e inteligencia artificial convergen en un mismo desafío. Formar capacidades científicas y tecnológicas que permitan a Chile no solo utilizar las tecnologías del futuro, sino también participar activamente en su desarrollo.
Ciencia Inesperada es una iniciativa de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y la Dirección de Comunicaciones que acerca la investigación científica y académica a la ciudadanía mediante conversaciones con investigadoras e investigadores que, desde la Región del Biobío, generan conocimiento con impacto para Chile y el mundo. Los capítulos están disponibles en Spotify y YouTube.