Con la conferencia “El Feto portador de una patología de pronóstico ominoso, Una propuesta humanizante”, el Diplomado de Cuidados Paliativos en Oncología cerró su año académico y entregó los diplomas a nueve profesionales de la salud.
El Dr. Jorge Neira Miranda, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, fue invitado a dictar la ponencia central de este acto, efectuado el 8 de enero en el auditorio Santa Teresa de Jesús de Ávila.
El Dr. Neira señaló que aquello que provoca dolor, o frustración, intenta cubrirse, o disminuirse. Pero en esta acción, enfatizó, debe rescatarse “lo humano”, y en este sentido la medicina paliativa se constituye en una esperanza no solo para los enfermos terminales, sino también para la medicina y la sociedad entera.
El especialista expresó su preocupación ante el creciente rechazo a la debilidad, aun cuando el discurso social señala que los débiles son importantes. En este marco, señaló que los no nacidos se ven afectados por esta corriente actual.
Neira se refirió a las enfermedades terminales en los no nacidos, especialmente a las malformaciones fetales, que representan casi un tercio de las muertes infantiles, y que son “una de las condiciones más dramáticas de la medicina, por coexistir la muerte con la esperanza de la vida”.
Existen 24 diagnósticos de malformación fetal, y todos ellos tienen periodos de sobrevida, con la única excepción del síndrome renal. En Chile, agregó se registran cerca de 500 diagnósticos de malformaciones congénitas fetales y cuando se enfrenta este duro diagnóstico en la familia, la visión humanitaria da un giro importante, “pues las personas identifican a su hijo propiamente tal, que está gravemente enfermo, y que requiere cuidados”.