Un estudio desarrollado por la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) evidenció que el rendimiento académico de los estudiantes no depende únicamente de aspectos cognitivos o pedagógicos, sino que está fuertemente influido por variables socioemocionales como la autoestima, la resiliencia, el autoconcepto académico y la forma en que los alumnos explican sus éxitos y fracasos escolares.
La investigación corresponde al Proyecto FONDECYT de Iniciación Nº 11230202, titulado “Logros académicos: relación con variables socioemocionales y su efecto diferencial en estudiantes con NEE de establecimientos con altos índices de vulnerabilidad”, liderado por la académica de la Facultad de Educación UCSC, Dra. Angélica Vera, y financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).
El estudio se realizó en 57 establecimientos educacionales de la Región del Biobío, con una muestra de 4.391 estudiantes de 5° a 8° año básico, pertenecientes a comunas de las provincias de Concepción, Biobío y Arauco, caracterizadas por altos índices de vulnerabilidad social. La muestra incluyó tanto estudiantes con desarrollo típico como alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NEE).
“Este proyecto demuestra que el aprendizaje escolar no se explica solo por capacidades intelectuales. Factores como la manera en que los estudiantes interpretan sus logros y fracasos, su autoestima y el clima de convivencia escolar tienen un impacto directo en su rendimiento académico, especialmente en contextos de mayor complejidad social”, señaló la Dra. Angélica Vera, investigadora responsable del proyecto.
Entre los principales hallazgos, el estudio evidenció que los estudiantes que atribuyen sus resultados académicos al esfuerzo personal y a factores que perciben como controlables presentan mejores calificaciones, mayor motivación y persistencia escolar, incluso en entornos adversos.
En contraste, quienes explican el fracaso por causas externas o incontrolables, como la “mala suerte” o la “falta de capacidad”, muestran peores resultados académicos y menor confianza en sus propias habilidades.
“Las atribuciones académicas son uno de los factores más influyentes. Cuando un estudiante cree que puede mejorar a partir de su esfuerzo, se compromete más con el aprendizaje. Pero cuando piensa que fracasa porque no es capaz, se instala un riesgo importante de abandono y desmotivación”, explicó la académica UCSC.
El estudio también identificó diferencias relevantes según sexo y condición educativa. Los estudiantes varones tienden a atribuir sus resultados al esfuerzo, mientras que las estudiantes mujeres se responsabilizan con mayor frecuencia del fracaso por factores internos no controlables, lo que puede afectar su autoconfianza académica.
En el caso de los estudiantes con NEE, se observó que atribuir el éxito al esfuerzo se asocia positivamente al rendimiento, mientras que atribuir el fracaso a la falta de capacidad constituye un factor de riesgo académico, reforzando la necesidad de apoyos pedagógicos diferenciados.
Asimismo, se confirmó que un buen clima de convivencia escolar se relaciona con mayores niveles de motivación, participación y mejores aprendizajes. Por el contrario, la presencia de conflictos, conductas disruptivas y victimización escolar impacta negativamente tanto en el rendimiento como en el bienestar de los estudiantes.
“La convivencia escolar no es un elemento accesorio, es una condición básica para aprender. Un aula segura, respetuosa e inclusiva favorece directamente los resultados académicos, especialmente en estudiantes con necesidades educativas especiales”, enfatizó la Dra. Vera.
Tras la recolección de datos, el proyecto desarrolló talleres formativos para más de 150 docentes de los establecimientos participantes, en modalidad online y con certificación conjunta con Educación Continua de la Facultad de Educación UCSC. Las instancias abordaron estrategias para fomentar los logros académicos, fortalecer la autoestima y promover buenas prácticas de convivencia escolar.
Los resultados del proyecto entregan evidencia concreta para orientar prácticas pedagógicas y políticas públicas hacia un enfoque integral del aprendizaje, que considere el desarrollo emocional junto con los contenidos académicos. “Estos hallazgos permiten avanzar desde una mirada centrada no solo en las notas hacia un enfoque que incorpora bienestar, motivación y permanencia escolar. Promover el esfuerzo, la retroalimentación positiva y climas inclusivos es clave para reducir brechas educativas”, afirmó la Dra. Vera.
Finalmente, la investigadora se encuentra ad portas de publicar el libro: “Procesos psicosociales y rendimiento escolar: atribuciones, convivencia, resiliencia y autopercepciones en contextos educativos”, que reunirá los principales resultados del estudio junto con recomendaciones prácticas para docentes. La obra estará disponible en formato digital y de acceso abierto para la comunidad educativa.