¿Hay demasiados lobos marinos? La ciencia pone en duda la necesidad de levantar la veda - UCSC
Ciencias

¿Hay demasiados lobos marinos? La ciencia pone en duda la necesidad de levantar la veda

Por Montserrat Garrido Gutiérrez

El eventual levantamiento de la veda vuelve a instalar el debate sobre cómo compatibilizar la conservación de esta especie con los desafíos que enfrenta la pesca artesanal.

La posibilidad de autorizar una caza selectiva de lobos marinos, planteada por la Subsecretaría de Pesca como una alternativa para enfrentar los conflictos con la pesca artesanal, reabrió el debate sobre el manejo de esta especie protegida. La propuesta, planteada por el Gobierno como una alternativa para reducir los daños económicos que denuncian pescadores del sur del país, ha generado diversas reacciones entre el mundo científico y ambiental.

Si bien existe consenso en que la población de lobos marinos ha aumentado desde que comenzó su protección en 1995, especialistas advierten que ese crecimiento, por sí solo, no constituye evidencia de una sobrepoblación. Además, sostienen que cualquier medida de manejo debe considerar el funcionamiento de los ecosistemas marinos y los antecedentes científicos disponibles antes de adoptar decisiones que impliquen intervenir una especie nativa.

La Dra. Sara M. Rodríguez, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) e investigadora en Biología Marina, explicó que el concepto de sobrepoblación tiene una definición ecológica precisa y que, hasta ahora, no existen antecedentes que permitan afirmar que el lobo marino haya superado la capacidad de carga del ecosistema.

“La evidencia científica muestra que la población de lobos marinos ha aumentado desde que comenzó su protección en 1995, pero eso no significa que exista una sobrepoblación. Para afirmar eso habría que demostrar que la especie ha excedido la capacidad de carga del ambiente, evidenciando, por ejemplo, escasez de recursos, disminución del éxito reproductivo o un aumento de la mortalidad, y actualmente no existe evidencia científica que demuestre esa situación en Chile”, señaló.

La investigadora indicó que los censos realizados entre Arica y Aysén estiman una población de entre 120 mil y 140 mil ejemplares, concentrados principalmente en el sur del país. Sin embargo, enfatizó que para “sustentar una medida como el levantamiento de la veda es necesario contar con estudios que analicen las tendencias poblacionales de largo plazo, la estructura demográfica de la especie, la disponibilidad de alimento y las diferencias regionales”.

Asimismo, explicó que “el conflicto entre los lobos marinos y la pesca artesanal no responde únicamente al número de individuos, sino también a factores como los cambios oceanográficos, la disponibilidad de presas y las propias dinámicas de las pesquerías”.

Un actor clave del ecosistema

Según la especialista, el lobo marino cumple un rol fundamental en los ecosistemas costeros al ser un depredador de alto nivel trófico, contribuyendo a regular las comunidades marinas y al equilibrio de las redes alimentarias.

“Reducir una población de depredadores tope puede generar efectos en cascada sobre otras especies y alterar procesos ecológicos que todavía no conocemos completamente. Además, los lobos marinos forman parte de complejas redes de interacción con parásitos, bacterias y otros organismos, por lo que modificar significativamente su abundancia también puede afectar la dinámica de enfermedades en los ecosistemas marinos”, explicó.

¿Es efectiva la caza selectiva?

Respecto a la propuesta de permitir una caza selectiva, Rodríguez señaló que la evidencia científica internacional no demuestra que esta estrategia reduzca de manera sostenida los conflictos con la pesca.

“Los estudios muestran que los lobos marinos aprenden rápidamente a asociar las embarcaciones con una fuente fácil de alimento. Por eso, eliminar algunos individuos no necesariamente disminuye el problema, ya que otros animales pueden ocupar ese mismo comportamiento. Hasta ahora no existe evidencia que demuestre que reducir la población genere una disminución proporcional de las pérdidas económicas para la pesca”, afirmó.

En ese sentido, añadió que “diversas investigaciones han propuesto alternativas no letales, como modificaciones en las artes de pesca, dispositivos disuasivos y estrategias de manejo adaptativo, las que han mostrado resultados más prometedores para disminuir la interacción entre mamíferos marinos y pescadores”.

Finalmente, la académica recalcó que el debate requiere un enfoque basado en evidencia científica y no únicamente en la percepción del aumento de la especie. “El conflicto con la pesca es real y debe abordarse, pero la información disponible no permite concluir que exista una sobrepoblación de lobos marinos ni que la caza selectiva sea la solución más efectiva. Las decisiones de manejo deben sustentarse en estudios científicos sólidos y considerar el funcionamiento completo del ecosistema”, concluyó.