La mayoría de las personas, ante la pregunta ¿qué entiende por empatía? diría que es la capacidad de “ponerse en el lugar del otro”.
Esta respuesta suele ser la más frecuente, pero denota no contar con mayor claridad sobre sus alcances. Para tener empatía, no sólo hay que comprender las circunstancias de la otra persona, sino además participar afectivamente en los sentimientos que esas circunstancias le provocan.
¿ Existe algo en nuestra biología que nos hace empáticos o es más bien una habilidad que se aprende? Sin duda, es algo que aún no se define con exactitud, siendo para la gran mayoría de los investigadores una mezcla entre ambos.
En lo que sí hay claridad, es en su importancia, pues se requiere no sólo para comunicarnos y relacionarnos con los demás, sino también para dirigir y supervisar el trabajo de otros.
Esta habilidad involucra interpretar cuáles son las motivaciones y expectativas de las personas, para así ejercer un liderazgo que potencie lo positivo y genere lazos más profundos de confianza y calidez, así como climas armónicos y nutritivos.
¿Empatía o simpatía? una gran diferencia
Es frecuente que las personas confundan simpatía con empatía. La primera se centra en la amabilidad y en encontrar algo positivo en la otra persona, buscando la aprobación y “caer bien”, pero no necesariamente implica comprender al otro.
La empatía, en cambio, busca entender a la otra persona sin juzgar y sin la necesidad de aprobación.
Para desarrollar una actitud empática en el lugar de trabajo: