¿Las polillas realmente se comen la ropa? La diferencia que puede salvar tu clóset - UCSC
Ciencias

¿Las polillas realmente se comen la ropa? La diferencia que puede salvar tu clóset

Por Montserrat Garrido Gutiérrez

Aunque algunas especies pueden dañar prendas de lana, seda y otros materiales de origen animal, son sus larvas las responsables del deterioro y no los ejemplares adultos.

Con el aumento de las temperaturas y la llegada de la primavera, es habitual comenzar a encontrar polillas dentro de las casas, especialmente durante las noches. Sin embargo, aunque existe la creencia de que estos insectos son responsables de los agujeros que aparecen en la ropa, lo cierto es que la mayoría de las polillas que vemos durante esta época no se alimentan de prendas.

“La mayoría de las polillas que vemos en primavera no son polillas de la ropa, son mariposas nocturnas que se activan con el incremento de la temperatura”, explica el Dr. Carlos Zamora, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).

Según detalla el especialista, estas especies completan su desarrollo y emergen como adultas durante los meses más cálidos, siendo atraídas por la iluminación de las viviendas. Por eso, es frecuente encontrarlas revoloteando alrededor de ampolletas o ventanas. Lejos de representar una amenaza para la ropa, cumplen funciones relevantes en los ecosistemas, como la polinización y servir de alimento para aves y murciélagos.

El escenario es diferente con las llamadas polillas de la ropa, que pueden permanecer dentro de los hogares durante todo el año. Durante los meses cálidos aceleran su ciclo reproductivo y se ven favorecidas por condiciones como la oscuridad, la poca ventilación y la acumulación de pelusas, pelos o plumas en lugares poco accesibles.

“Las polillas de la ropa, en cambio, viven dentro de las casas todo el año. Con el calor aceleran su ciclo, y por eso aumenta su reproducción y el daño a nuestras prendas”, señala Zamora.

Las responsables de los agujeros no son las polillas adultas

Las polillas capaces de dañar textiles pertenecen principalmente a la familia Tineidae. Son pequeñas, de aproximadamente un centímetro, generalmente de tonos grises o pardos, que vuelan poco y prefieren permanecer en lugares oscuros.

Sin embargo, incluso en estas especies, el adulto no es el responsable de los agujeros en la ropa. El académico explica que este prácticamente no se alimenta: vive poco tiempo, se aparea y pone huevos. Es la larva la que provoca el daño, debido a su capacidad para digerir queratina, una proteína presente en materiales como la lana, la seda, las plumas, las pieles y el cuero.

Por eso, encontrar una polilla volando alrededor de una lámpara no significa necesariamente que exista un problema en el clóset.

“Las polillas medianas o grandes que entran por la ventana y dan vueltas alrededor de la ampolleta, y se posan con las alas abiertas o en forma de triángulo, no son estas, ni se comen la ropa”, aclara.

De hecho, entrega un dato práctico para distinguirlas: “La polilla de la ropa evita la luz y vuela poco. Si la polilla está dando vueltas en la lámpara, casi seguro no es la que está dañando tu chaleco”.

¿Cómo saber si una polilla está dañando la ropa?

Una de las señales que pueden alertar sobre una posible infestación es encontrar larvas desplazándose lentamente por paredes o techos. Zamora explica que alrededor de ellas puede observarse una especie de pequeño capullo formado con fibras, que puede parecer “un pequeño trozo de lana pegado a la pared e incluso al techo”.

El especialista advierte que la presencia de mascotas también puede favorecer las condiciones para estos insectos, debido a la acumulación de pelos en distintos sectores del hogar.

Incluso las alfombras y cubrepisos sintéticos pueden convertirse en reservorios de huevos. Aunque las larvas no pueden digerir directamente materiales como nylon o poliéster, sí pueden aprovechar los pelos humanos y de mascotas, pelusas con fibras de lana, plumas, restos de comida, insectos muertos y polvo con restos de queratina que quedan atrapados entre sus fibras.

“Para ellas, una alfombra sintética sucia es como la despensa de nuestra cocina”, grafica el académico.

¿Cómo proteger la ropa?

Una de las principales recomendaciones es guardar las prendas limpias, ya que el sudor puede atraer a las larvas. En el caso de la ropa de lana o seda, se aconseja almacenarla en bolsas o cajas herméticas.

También es importante ventilar, sacudir y revisar periódicamente aquellas prendas que permanecen guardadas durante largos períodos. A esto se suma aspirar el interior de los closets, rincones, alfombras y sectores debajo de los muebles, donde pueden acumularse pelos, pelusas y otros residuos.

Si una prenda presenta una infestación, el académico recomienda congelarla durante un par de días dentro de una bolsa cerrada o lavarla con agua caliente, siempre que el tipo de tela lo permita. Ambas medidas pueden ayudar a eliminar huevos y larvas.

El cedro y la lavanda pueden tener un efecto repelente, aunque limitado y temporal, por lo que no permiten eliminar una infestación. En tanto, Zamora recomienda evitar la naftalina debido a su toxicidad para las personas y mascotas.

Así, antes de culpar a cualquier polilla por los agujeros de un chaleco, conviene observar dónde está y cómo se comporta: si está volando alrededor de la luz, probablemente no sea la responsable del daño.