Monseñor Bernardo Álvarez: “No podemos renovar la misión sin renovar la vocación” - UCSC
Identidad Católica Pastoral

Monseñor Bernardo Álvarez: “No podemos renovar la misión sin renovar la vocación”

Por Sophia Luengo Cuevas
Fotografía:  Andrés Meza Lagos

En la Misa de la Cena del Señor, el Obispo Auxiliar de Concepción y Vice Gran Canciller de la UCSC llamó a renovar la vocación cristiana de la Universidad, destacando el servicio, la vida comunitaria y la fe como ejes para construir esperanza en el mundo actual.

En el marco de la celebración de Jueves Santo, la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) vivió la Misa de la Cena del Señor, presidida por el Obispo Auxiliar de Concepción y Vice Gran Canciller de la Casa de Estudios, Monseñor Bernardo Álvarez, quien centró su homilía en el llamado a renovar la identidad institucional a la luz del misterio pascual.

La celebración contó con la presencia de autoridades académicas de la Universidad, encabezadas por el Rector, Dr. Cristhian Mellado; la Prorrectora UCSC, Dra. Ana Narváez; Vicerrectores y equipos directivos, quienes participaron junto a la Comunidad Universitaria en esta significativa liturgia. En este sentido, explicó que este tiempo abre las puertas para adentrarse en el Misterio Pascual de Cristo, en un contexto marcado además por la visita del Cardenal José Tolentino de Mendonça. En ese sentido, destacó que su presencia ha sido un signo de confirmación en la fe para la Comunidad Universitaria.

El Vice gran Canciller, enfatizó que la UCSC está llamada a ser no solo una comunidad académica, sino también una comunidad de discípulos, advirtiendo que no es posible renovar la misión institucional sin antes renovar la vocación. A la luz de la Carta Apostólica Ex Corde Ecclesiae, invitó a integrar de manera concreta la fe con la cultura, el conocimiento y la vida cotidiana.

En su reflexión, profundizó en el rol formativo dentro de la Comunidad Universitaria, señalando que el verdadero educador no se limita a transmitir contenidos, sino que acompaña procesos y despierta en otros la búsqueda de la verdad. En esa línea, recordó que ser discípulo implica una disposición permanente a llevar a otros al amor de Jesús, en todos los espacios de la vida. A ello, añadió que la Universidad Católica debe ser comprendida como un espacio vivo, donde se entrelazan la fe, la cultura y la vida, favoreciendo una formación integral en clave comunitaria.

En el tramo final de su homilía, recogió el llamado a diseñar nuevos mapas de esperanza, relevando que la educación cristiana es una obra comunitaria. En ese marco, sostuvo que la Comunidad Universitaria es un “nosotros” llamado a generar vida, invitando a todos sus integrantes a preguntarse cómo, desde sus distintos roles, contribuyen a ese propósito.

En el marco de la celebración, se realizó el tradicional rito del lavado de pies, signo del servicio y la entrega evocando la institución de la Eucaristía y el llamado a vivir la fraternidad en comunidad. Al respecto, Monseñor Álvarez destacó que en ese acto Jesús deja una enseñanza radical: el servicio como fundamento de la vida cristiana. “Si yo, que soy el Maestro y Señor, les he lavado los pies, ustedes también deben hacerlo unos con otros”, recordó, enfatizando que en Cristo se revela un Dios que se pone al servicio de la humanidad y da la vida.

Finalmente, Monseñor Bernardo, realizó la Bendición del Pan y las Uvas, e instó a vivir el Misterio Pascual como una experiencia concreta que se traduce en decisiones y acciones cotidianas, orientadas a la construcción de un mundo más humano y justo. “Educar es una tarea de amor que se transmite de generación en generación”, concluyó, animando a la Comunidad Universitaria a dar testimonio del amor de Cristo en todos los espacios de la vida universitaria.

Llamado a la oración por la paz en medio de los conflictos

Durante la Eucaristía, Monseñor Bernardo Álvarez recogió el llamado del Papa León XIV a orar por los pueblos que hoy sufren a causa de la guerra, invitando a la Comunidad Universitaria a no permanecer indiferente ante el dolor del mundo. En ese sentido, subrayó la urgencia de elevar una oración confiada por la paz y de asumir, desde la fe, un compromiso activo con la reconciliación y la dignidad de las personas, especialmente en contextos marcados por la violencia y la incertidumbre.

El Papa León XIV, por su parte, ha advertido que las guerras nacen de la idolatría del poder y del desprecio por la dignidad humana, insistiendo en que la humanidad necesita redescubrir el valor de la fraternidad y el diálogo como caminos para la paz. Asimismo, ha llamado a los creyentes a ser signos de esperanza en medio de los conflictos, promoviendo una cultura del encuentro que ponga en el centro a la persona y su valor irreductible.

De este modo, el llamado a la oración y al compromiso con la paz se proyecta como un desafío concreto para la Comunidad Universitaria, especialmente en el contexto de Semana Santa, donde el Misterio Pascual invita a transformar el dolor y la muerte en vida y esperanza.

Revisa la galería fotográfica aquí.