Actividad organizada por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), fue un espacio para el diagnóstico, articulación y coordinación interinstitucional en materia de riesgos y resiliencia.
La Unidad de Prevención de Riesgos y representantes de los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad de la UCSC, participaron en el foro “Educación Superior ante el riesgo”, organizado por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) y la Mesa Regional de Educación Superior en Reducción de Riesgos de Desastres, que integran las Universidades de Concepción, Bío-Bío, Técnica Federico Santa María (UTFSM), Inacap, Duoc y la UCSC.
En el encuentro, efectuado en la sala de conferencias de la UTFSM de Hualpén, se abordaron aspectos relacionados con la identificación de amenazas de origen natural, socio-natural y antrópico; la aplicación de un diagnóstico sobre gestión del riesgo y continuidad operacional, además de la identificación de oportunidades de colaboración para fortalecer la cultura preventiva y la resiliencia institucional.
Ingrid Riquelme, Jefa de la Unidad de Prevención de Riesgos, estuvo a cargo de presentar el modelo de preparación de respuesta ante emergencias de la UCSC. La profesional recalcó que fortalecer las redes de trabajo y avanzar conjuntamente en la construcción de comunidades educativas más preparadas frente a emergencias y desastres, constituye es un hito en materia de prevención.
En el foro, Alejandro Sandoval, director regional de Senapred, aseguró que hace varios años que se vienen abordando estos temas con el sector académico y que este primer foro representa una forma de seguir avanzando en una región con alta complejidad geográfica y climática como es la del Biobío.
La actividad, que tuvo por propósito constituir un espacio de diagnóstico, articulación y coordinación interinstitucional, pretende fortalecer la reducción del riesgo de desastres mediante la identificación de amenazas, el análisis de condiciones de exposición y vulnerabilidad, además del reconocimiento de capacidades institucionales existentes y la definición de líneas de trabajo colaborativas que contribuyan a la seguridad y continuidad de las actividades académicas.