Este año, y de forma inédita, la mesa birregional del Programa de Acompañamiento a la Educación Superior (PACE), compuesta por las universidades del CRUCH Biobío-Ñuble (Universidad Católica de la Santísima Concepción, Universidad de Concepción, Universidad del Bío-Bío y Universidad Técnica Federico Santa María) conmemoró de manera conjunta los 10 años de la implementación de este programa.
El encuentro consistió en la jornada de inicio de actividades de la estrategia de Preparación en la Educación Media (PEM), a la que asistieron los equipos directivos de los 88 establecimientos educacionales de las regiones de Biobío y Ñuble acompañados por el Programa PACE de la UCSC, UdeC y UBB.
Respecto al tiempo transcurrido del programa, para Patricia Villagrán, Coordinadora Ejecutiva del Programa de Acceso a la Educación Superior de la UCSC e integrante de la Mesa Birregional, destaca que “la duración del programa indica la evolución de este. Muy pocas políticas públicas han durado 10 años y demuestra que el programa ha sido exitoso, desde el punto de vista de las instituciones, pero sobre todo de las posibilidades que se abren a las y los estudiantes con el ingreso a la educación superior, que se habrían visto posiblemente reducidas sin PACE”.
El Seremi de Educación de la Región del Biobío, Carlos Benedetti, quien también participó de la instancia, resaltó el valor del programa, que actualmente beneficia a un gran número de establecimientos y estudiantes en la región del Biobío: “el PACE fue un pionero en establecer criterios de justicia y equidad en torno al acceso a la educación superior de estudiantes que se encontraban en situación de vulnerabilidad y vino a hacerse cargo de esta brecha y acercar las posibilidades de ingreso a la educación superior”.
Como parte de la jornada de trabajo, los coordinadores ejecutivos de las universidades adscritas al programa entregaron un reporte a los equipos directivos de los establecimientos educacionales, destacando que, actualmente, se acompaña a más de 15 mil estudiantes de tercero y cuarto medio de las regiones de Biobío y Ñuble.
La actividad inicial de los actos conmemorativos que se contemplan para el presente año se realizó en dependencias de la Universidad de Concepción. La Vicerrectora de la Universidad de Concepción, Dra. Paulina Rincón, entregó unas palabras de bienvenida a los asistentes al evento, en que destacó que: “acortar la brecha de ingreso a la educación superior es una tarea de la cual no podemos restarnos, y mientras más actores sumemos al proceso, podremos acompañar de mejor modo a nuestras y nuestros estudiantes”.
Entre las cifras del PACE en estos 10 años en ambas regiones se destaca que en el 2015 se acompañaba a 53 establecimientos, siendo en la actualidad 88. En el 2015 la cantidad de alumnos de 3ro medio que eran acompañados, por el PACE era de 4.618, siendo en la actualidad 15.301 entre 3ro y 4to medio.
Desde el 2020 a la fecha son 4.284 estudiantes que se han matriculado en la educación superior con acompañamiento del programa en las Casas de Estudios de la zona. Finalmente, el número de egresados que se encuentran en proceso de obtener su título es de 82, mientras lo matriculados alcanza la cifra de 673.
Sumar a más establecimientos
Entre los desafíos planteados se encuentra el posicionamiento social del PACE en ambas regiones, generar alianzas con instituciones estratégica y sumar al PACE a establecimientos educacionales que demuestren real y legítimo interés por integrarse, entre otros.
La charla central de la actividad estuvo a cargo de Marcela Villegas, profesional del equipo nacional de atención a la diversidad de la división de educación general del Ministerio de Educación, quien dictó una charla en torno a la implementación de la ley de autismo 21.545, que asegura el derecho a la igualdad de oportunidades y resguarda la inclusión social de personas con trastorno del espectro autista.
En torno a esto, Villegas abordó el plan de implementación de esta ley, la que considera etapas de difusión, sensibilización, gestión pedagógica y aprendizaje, bienestar y convivencia y trabajo en redes con los establecimientos, con el fin de crear culturas y desarrollar prácticas inclusivas. Expresando que “debemos transitar hacia un cambio cultural, ya que esto no significa solamente aplicar una norma o un marco jurídico, implica hacer transformaciones en la forma en que visualizamos el derecho a la educación de todos y todas”.